La posibilidad de convertir la sangre tipo A en sangre de donante universal ha despertado un gran interés en la comunidad científica y médica, ya que podría solucionar problemas de compatibilidad y escasez en los bancos de sangre.
Este avance representaría un paso significativo en la medicina transfusional, permitiendo ampliar el suministro de sangre segura para transfusiones de emergencia y procedimientos quirúrgicos, además de reducir el riesgo de rechazo.
Un estudio publicado en Nature Microbiology (2019), reveló que ciertas bacterias de la microbiota intestinal poseen enzimas capaces de eliminar los antígenos A de los glóbulos rojos, transformándolos en un tipo sanguíneo similar al O, compatible con cualquier receptor.
Posteriormente, en The Journal of Biological Chemistry (2020), los mismos autores profundizaron en la aplicación de este descubrimiento y en los mecanismos enzimáticos involucrados, abriendo nuevas posibilidades para la optimización del proceso y su futura implementación en la medicina transfusional.
¿Por qué convertir sangre tipo A en sangre universal?
Los diferentes grupos sanguíneos en el sistema ABO surgen de antígenos específicos en la superficie de los glóbulos rojos. El tipo O, al carecer de los antígenos A y B, puede donarse a pacientes de cualquier grupo, por lo que se conoce como “donante universal”.
La demanda de sangre tipo O es alta, pero no siempre existe suficiente disponibilidad. Por ello, contar con un método para convertir la sangre tipo A en tipo O resultaría de gran utilidad, sobre todo en situaciones de emergencia.
El rol de los antígenos A y B
Los antígenos A y B son azúcares localizados en la superficie de los eritrocitos. Al producirse una transfusión entre tipos sanguíneos incompatibles, estos antígenos desencadenan respuestas inmunitarias adversas. En cambio, la sangre tipo O no contiene dichos carbohidratos, por lo que no suele ser rechazada por receptores de otros grupos.
En las investigaciones reportadas en Nature Microbiology, se comprobó que, si logramos retirar esos azúcares, podemos obtener un glóbulo rojo libre de los antígenos que provocan incompatibilidad sanguínea.
Hallazgo de bacterias intestinales con enzimas clave
En el estudio mencionado, los científicos extrajeron muestras fecales de un donante con sangre tipo AB y generaron una biblioteca metagenómica. El objetivo era detectar enzimas capaces de eliminar los antígenos A y B de la superficie celular.
Como se describe en la publicación de 2019, se identificaron dos enzimas derivadas de la bacteria Flavonifractor plautii que actúan de manera coordinada para deshacerse del antígeno A:
- FpGalNAc DeAc (desacetilasa de GalNAc): elimina el grupo acetilo de la N-acetilgalactosamina, azúcar responsable del antígeno A.
- FpGalNase (galactosaminidasa): rompe el enlace que mantiene esa molécula unida a la superficie del eritrocito, convirtiendo, en definitiva, el glóbulo rojo en uno similar al tipo O.
Estos hallazgos fueron ampliados en The Journal of Biological Chemistry, donde los autores explican con mayor detalle el mecanismo de acción de las enzimas y las implicaciones clínicas de su uso.
Mecanismo de acción en detalle
Según lo descrito en ambos artículos, el procedimiento para convertir el glóbulo rojo tipo A en universal ocurre en dos etapas:
- Desacetilación: La enzima FpGalNAc DeAc elimina el grupo acetilo de la N-acetilgalactosamina, convirtiéndola en galactosamina.
- Hidrolisis del azúcar: La FpGalNase reconoce esta galactosamina expuesta y la separa del resto de la molécula. Con ello, el antígeno A desaparece de la superficie celular.
El resultado es un eritrocito sin el antígeno que define al grupo A, asemejándose así a uno de tipo O. Es destacable que estas enzimas operan cerca de pH 7, similar al de la sangre, lo que facilita su aplicación en bancos de sangre.
Ensayos y eficacia demostrada
En los ensayos de laboratorio descritos en Nature Microbiology, se añadieron cantidades mínimas de estas enzimas a muestras de sangre tipo A. Al cabo de un tiempo de incubación, los análisis indicaron la ausencia del antígeno A, confirmando una conversión casi total del grupo sanguíneo. Adicionalmente, se comprobó que estos glóbulos rojos convertidos no reaccionaban ante anticuerpos anti-A, un factor fundamental para su uso clínico.
Los investigadores también evaluaron la estabilidad de los eritrocitos después del proceso, concluyendo que no se afectan factores críticos para la viabilidad celular. Además, estudios preliminares con suero de diferentes donantes sugieren que no se producen reacciones inmunológicas de relevancia.
Seguridad y posibles aplicaciones
Aunque este avance es prometedor, los autores enfatizan que su aplicación en humanos aún requiere ensayos clínicos rigurosos. Un aspecto clave es garantizar la eliminación completa de los antígenos A para evitar una respuesta inmune en receptores con altos niveles de anticuerpos anti-A. Además, es fundamental asegurar la remoción total de las enzimas antes de la transfusión, minimizando cualquier posible efecto secundario.
En caso de confirmarse su seguridad, este descubrimiento podría traducirse en aplicaciones de gran escala:
- Disponibilidad inmediata de sangre universal: Se incrementaría la oferta de sangre tipo O, facilitando transfusiones de emergencia.
- Optimización de recursos: Reduciría costos de almacenamiento y logística en los bancos de sangre.
- Revolución en medicina transfusional: Más opciones de transfusión segura en zonas con escasez de donantes de tipo O.
Ventajas frente a métodos previos
Antes de este descubrimiento, la mayoría de las aproximaciones para remover antígenos A y B se basaban en enzimas de origen vegetal con pH óptimos más ácidos y requerían grandes cantidades de proteína.
En cambio, estas nuevas enzimas derivadas de la microbiota intestinal operan en un rango de pH cercano al fisiológico, disminuyendo significativamente la cantidad de enzima necesaria y el riesgo de dañar a los eritrocitos.
Conclusión
La posibilidad de convertir sangre tipo A en sangre de donante universal mediante enzimas producidas por bacterias intestinales representa un avance clave para abordar la escasez de sangre. Estas enzimas, altamente eficientes y adaptadas a las condiciones fisiológicas, podrían transformar la medicina transfusional al ampliar la compatibilidad sanguínea.
Aunque aún se necesitan estudios adicionales para garantizar su seguridad, los resultados obtenidos hasta ahora señalan un futuro prometedor, donde más personas podrán acceder a transfusiones rápidas y seguras sin las limitaciones impuestas por su tipo sanguíneo.
- Rahfeld, P., Sim, L., Moon, H., Constantinescu, I., Et al. (2019). An enzymatic pathway in the human gut microbiome that converts A to universal O type blood. Nature Microbiology. DOI: 10.1038/s41564-019-0469-7
- Rahfeld, P., & Withers, S. G. (2020). Toward universal donor blood: Enzymatic conversion of A and B to O type. Journal of Biological Chemistry. DOI: 10.1074/jbc.REV119.008164.

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