El glioblastoma es uno de los tumores cerebrales más agresivos y difíciles de tratar. Incluso con cirugía, quimioterapia y radioterapia, las opciones para los pacientes siguen siendo limitadas. Según un estudio publicado en PNAS, investigadores han desarrollado una estrategia administrada por vía nasal que podría mejorar este escenario.
En este trabajo, el equipo científico diseñó nanoestructuras capaces de activar el sistema inmunitario directamente dentro del cerebro. Estas partículas se aplican como un compuesto intranasal, evitando procedimientos invasivos y sorteando barreras que impiden el acceso de muchos tratamientos al tejido tumoral.
El objetivo del estudio fue evaluar si este método podía generar una respuesta inmunitaria más efectiva contra el glioblastoma. Los resultados mostraron una reducción notable del crecimiento tumoral y, en algunos casos, una supervivencia prolongada en modelos animales, lo que abre posibilidades para terapias más eficaces.
Cómo actúan las nanoestructuras administradas por vía nasal
El tratamiento se basa en nanoestructuras llamadas ISD45-SNAs. Estas partículas están formadas por un núcleo de oro recubierto con fragmentos de ADN diseñados para activar la vía inmunitaria cGAS–STING. Según el estudio, esta vía desempeña un papel central en la detección de ADN extraño y la activación de señales de defensa.
Cuando estas nanoestructuras entran en contacto con células inmunitarias, favorecen la producción de interferones y otras moléculas que ayudan a reconocer y atacar las células tumorales. Esto permite que el organismo responda a un tumor que suele pasar desapercibido para el sistema inmunitario.
Los experimentos mostraron que estas nanoestructuras inducen una activación más potente que otros compuestos similares probados en estudios previos. Esto indica que su diseño permite estimular de manera más eficiente los mecanismos de defensa dentro del entorno tumoral.
Acceso directo al cerebro mediante la ruta nasal
Un punto clave del estudio fue demostrar que este tratamiento intranasal puede llegar al cerebro siguiendo el trayecto del nervio trigémino. Esta ruta permite sortear la barrera hematoencefálica, una estructura que bloquea la entrada de la mayoría de los medicamentos.
Las imágenes presentadas por los investigadores mostraron que las nanoestructuras se acumulan en el tumor pocas horas después de la administración. Esto confirma que el método ofrece un acceso eficaz al tejido cerebral, algo esencial en el tratamiento de tumores de rápido crecimiento.
Además, el estudio reportó una distribución limitada hacia otros órganos y la ausencia de signos de toxicidad pulmonar. En estudio preclínicos no mostraron cambios de comportamiento, lo que sugiere que el tratamiento podría ser seguro para aplicaciones repetidas.
Resultados en modelos animales de glioblastoma
Los experimentos realizados en ratones con glioblastoma indicaron que este enfoque administrado por vía nasal puede reducir el crecimiento tumoral y mejorar la supervivencia. Algunos animales lograron eliminar completamente el tumor y desarrollar resistencia a nuevas exposiciones.
La eficacia del tratamiento depende de la activación de la vía STING. En animales genéticamente modificados para que esta vía no funcione, el tratamiento no mostró efectos, confirmando que la reprogramación inmunitaria es fundamental para su acción.
Los resultados fueron aún más sólidos cuando el tratamiento se combinó con inmunoterapias utilizadas actualmente en cáncer, como los inhibidores de puntos de control. Esta combinación permitió que algunos animales superaran la enfermedad y permanecieran libres de tumor durante largos periodos.
Cambios en el microambiente tumoral
El estudio mostró que las nanoestructuras no solo actúan sobre las células tumorales, sino que también modifican el microambiente que favorece su desarrollo. Tras la administración, aumentó la presencia de células inmunitarias activadas, como macrófagos y células T, y disminuyeron las células que contribuyen a la evasión tumoral.
Esta transformación es importante porque el glioblastoma suele crear un entorno que bloquea la respuesta inmunitaria. Al revertir este comportamiento, el tratamiento permite que otras terapias funcionen mejor y que el organismo mantenga un control más efectivo sobre el tumor.
El aumento de actividad de células NK y células B refuerza todavía más la respuesta inmunitaria, creando una defensa más amplia que puede ayudar a prevenir recaídas.
Perspectivas a futuro
Aunque los resultados corresponden a modelos preclínicos, la eficacia y seguridad demostradas sugieren que este tipo de tratamiento intranasal podría convertirse en una herramienta prometedora. Su aplicación sencilla y no invasiva representa una ventaja importante frente a opciones más complejas.
Además, su capacidad para potenciar inmunoterapias ya existentes abre la posibilidad de tratamientos combinados capaces de beneficiar a pacientes que actualmente no responden bien a las terapias convencionales.
Los investigadores señalan que aún es necesario realizar estudios adicionales para evaluar su seguridad en humanos, definir dosis adecuadas y analizar su potencial en diferentes tipos de tumores cerebrales. Si estos pasos confirman los resultados actuales, esta estrategia podría incorporarse en el futuro a los esquemas de tratamiento para tumores cerebrales agresivos.
Conclusión
El estudio publicado en PNAS presenta una alternativa que podría cambiar la manera en que se trata el glioblastoma. Al activar el sistema inmunitario, acceder directamente al cerebro y potenciar otras terapias, este tratamiento intranasal ofrece una vía prometedora para mejorar los resultados clínicos.
Aunque todavía requiere validación en seres humanos, los hallazgos muestran el potencial de combinar inmunoterapia y nanotecnología para abordar uno de los cánceres más desafiantes. Este avance representa un paso importante hacia tratamientos más efectivos y accesibles para los pacientes.
