Dormir bien es una necesidad básica para mantener la salud física y mental, sin embargo, millones de personas enfrentan insomnio cada noche. Esta condición no solo genera cansancio, sino que también deteriora la concentración, la memoria y el bienestar emocional.
Tradicionalmente, las causas del insomnio se atribuían al estrés, a problemas médicos o al estilo de vida. Hoy, la ciencia está explorando un nuevo actor: la microbiota intestinal, ese conjunto de bacterias que habita en nuestros intestinos y regula múltiples funciones.
Según un estudio publicado en General Psychiatry, la relación entre microbiota e insomnio podría ser bidireccional. Es decir, no solo ciertas bacterias influyen en la calidad del sueño, sino que la falta de descanso también modifica la composición bacteriana.
Microbiota intestinal y salud del sueño
La microbiota intestinal está formada por billones de microorganismos que colaboran en la digestión, la inmunidad y la producción de compuestos beneficiosos. Entre estos compuestos destacan los ácidos grasos de cadena corta, esenciales para la comunicación entre intestino y cerebro.
Esta conexión se conoce como el eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional en el que los desequilibrios bacterianos pueden impactar en funciones neurológicas. Alteraciones en la microbiota se han relacionado con ansiedad, depresión y, más recientemente, con el insomnio.
El estudio reveló que algunas bacterias, como el grupo Clostridium innocuum y los géneros Prevotella o Lachnoclostridium, aumentan el riesgo de insomnio. En contraste, bacterias como Coprococcus y Lactococcus parecen tener un efecto protector.
Insomnio: causas y consecuencias
El insomnio se caracteriza por la dificultad para conciliar o mantener el sueño, lo que genera fatiga diurna, irritabilidad y bajo rendimiento. Afecta entre un 10 % y un 20 % de la población mundial, y la mitad de los casos se vuelven crónicos.
Sus consecuencias van más allá de sentirse cansado. Diversos estudios lo vinculan con el desarrollo de depresión, enfermedades cardiovasculares, diabetes y deterioro cognitivo. Dormir mal de manera constante reduce la expectativa y la calidad de vida.
Comprender que el insomnio no solo depende de factores psicológicos, sino también biológicos, abre un panorama innovador. La investigación sobre la microbiota e insomnio está revelando conexiones antes invisibles entre el intestino y la mente.
Lo que revela el estudio científico
De acuerdo al estudio publicado en General Psychiatry, los investigadores analizaron datos genéticos de más de 386 000 personas junto con información de dos grandes proyectos de microbioma. Su objetivo era descubrir asociaciones causales entre bacterias intestinales e insomnio.
Los resultados fueron claros: 14 grupos bacterianos se relacionaron con mayor riesgo de insomnio y 8 mostraron un efecto protector. Además, se observó que el insomnio, a su vez, modificaba la abundancia de al menos 19 grupos bacterianos.
Un hallazgo destacado fue la bacteria del género Odoribacter, que mostró una relación bidireccional significativa con el insomnio. Esto significa que tanto el sueño deficiente influye en su presencia como que su abundancia puede alterar el descanso.
Cómo actúan las bacterias en el sueño
Las bacterias intestinales no son simples habitantes pasivos, producen moléculas que influyen en el cerebro. Entre ellas están la serotonina y la melatonina, neurotransmisores clave en la regulación del sueño y del estado de ánimo.
Algunas bacterias, como Clostridium innocuum o Coprococcus, participan en la producción de triptófano, precursor de la serotonina. Una microbiota equilibrada favorece la síntesis de estos compuestos, mientras que un desequilibrio podría afectar los ciclos de sueño.
Además, los ácidos grasos de cadena corta, generados por bacterias beneficiosas, actúan sobre receptores cerebrales vinculados al aprendizaje, la memoria y la regulación emocional. Niveles alterados de estos compuestos han sido observados en personas con insomnio crónico.
Futuro en la investigación y tratamientos
Estos hallazgos abren la puerta a nuevas estrategias de prevención y tratamiento del insomnio. La ciencia ya explora el uso de probióticos, prebióticos o incluso trasplante de microbiota para restablecer el equilibrio intestinal.
Aunque prometedoras, estas terapias requieren estudios más amplios y controlados en humanos. El insomnio es un trastorno complejo en el que influyen factores genéticos, ambientales y de estilo de vida, por lo que las intervenciones deberán ser integrales.
Lo cierto es que comprender cómo interactúan el intestino y el cerebro acerca la posibilidad de diseñar tratamientos personalizados. El sueño, esa necesidad vital, podría mejorar modulando los pequeños habitantes de nuestro intestino.
Conclusión
El insomnio, más que un simple problema de sueño, es un reflejo de desequilibrios profundos en el organismo. El estudio publicado en General Psychiatry demuestra que la microbiota intestinal desempeña un papel clave en este trastorno.
Reconocer que bacterias intestinales específicas pueden aumentar o reducir el riesgo de insomnio abre nuevas posibilidades científicas. Con ello, se refuerza la idea de que dormir bien no depende solo de hábitos, sino también de nuestra biología interna.
En el futuro, cuidar nuestra microbiota podría convertirse en un pilar esencial para alcanzar un descanso reparador y una mejor salud integral.
- Shi, S., Liu, D., Baranova, A., Cao, H., & Zhang, F. (2025). Investigating bidirectional causal relationships between gut microbiota and insomnia. General Psychiatry, 38, e101855. DOI: 10.1136/gpsych-2024-101855
