La atrofia geográfica es una forma avanzada de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad ocular que afecta principalmente a personas mayores. Esta condición daña de manera progresiva la parte central de la retina, llamada mácula, que es esencial para ver detalles, leer, reconocer rostros y realizar actividades cotidianas.
Se estima que más de cinco millones de personas en el mundo viven con atrofia geográfica. Hasta ahora, no existían tratamientos capaces de restaurar la visión perdida. Las opciones disponibles solo buscaban frenar el avance de la enfermedad, pero no devolver la capacidad visual ya dañada. Por eso, cualquier avance en este campo representa una esperanza real para millones de pacientes.
El sistema PRIMA: cómo funciona el implante retiniano
Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine presenta resultados prometedores de un implante retiniano llamado sistema PRIMA. Esta tecnología combina dos elementos clave: un pequeño implante fotovoltaico que se coloca debajo de la retina y unas gafas especiales que proyectan luz infrarroja.
El implante se sitúa en la zona donde las células de la retina han dejado de funcionar. Las gafas captan imágenes del entorno y envían señales de luz infrarroja al implante. Este, a su vez, convierte la luz en señales eléctricas que estimulan las células nerviosas aún activas, permitiendo que la información visual llegue al cerebro.
En términos simples, el sistema PRIMA no cura la enfermedad, pero crea una nueva vía para que el cerebro reciba información visual, recuperando parte de la visión central perdida.
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Resultados del ensayo clínico
El ensayo clínico incluyó a 38 personas con atrofia geográfica avanzada y una pérdida severa de visión central. Todos los participantes recibieron el implante PRIMA y fueron evaluados durante un año.
A los 12 meses, 32 participantes completaron el seguimiento. Los resultados mostraron que el 81 % de ellos experimentó una mejora clínicamente significativa en su agudeza visual central. Esto significa que lograron ver mejor de lo que veían antes del implante, especialmente al usar las gafas del sistema PRIMA.
Incluso considerando a los participantes que no completaron el estudio, los investigadores estimaron que alrededor del 80 % del total obtuvo beneficios visuales. Además, la visión periférica natural no se vio afectada, lo que indica que el implante no interfirió con otras funciones visuales.
En cuanto a la seguridad, se registraron 26 eventos adversos graves en 19 participantes. La mayoría ocurrió durante los primeros dos meses después de la cirugía y casi todos se resolvieron con el tiempo. Estos resultados sugieren que, aunque el procedimiento no está exento de riesgos, el perfil de seguridad es aceptable para una condición que antes no tenía opciones terapéuticas.
Qué significa este avance para el futuro
Este estudio representa un paso histórico en la oftalmología moderna. Por primera vez, un implante retiniano ha demostrado, en un ensayo clínico riguroso, que puede restaurar parcialmente la visión central en personas con atrofia geográfica.
Aunque el sistema PRIMA no devuelve una visión normal, muchos pacientes lograron mejoras funcionales importantes, como distinguir letras grandes, formas y contrastes. Para personas que habían perdido casi por completo la visión central, estos cambios pueden marcar una diferencia enorme en su independencia y calidad de vida.
Los investigadores señalan que aún se necesita más seguimiento y estudios a mayor escala, pero los resultados abren la puerta a una nueva generación de prótesis visuales. En el futuro, esta tecnología podría perfeccionarse y aplicarse a otras enfermedades que afectan la retina.
Conclusión
El implante fotovoltaico subretiniano PRIMA ofrece una nueva esperanza para personas con atrofia geográfica causada por la degeneración macular asociada a la edad. Por primera vez, un dispositivo implantable ha demostrado que es posible restaurar parcialmente la visión central perdida, algo que hasta hace poco parecía inalcanzable.
Aunque aún quedan desafíos por resolver, este avance marca un antes y un después en el tratamiento de la ceguera irreversible y muestra cómo la tecnología puede devolver funciones que se creían perdidas para siempre.
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Holz FG et al. Subretinal Photovoltaic Implant to Restore Vision in Geographic Atrophy Due to AMD. The New England Journal of Medicine. 2026;394(3):232–242.
