Sufrió un golpe en la cabeza y le creció un «cuerno del diablo».

Shyam Lal Yadav, un indio de 74 años, sufrió una lesión en la cabeza y poco después en la zona afectada comenzó a notar un crecimiento misterioso, una especie de hinchazón epidérmica.

Con el tiempo el bulto fue creciendo, pero el hombre se acostumbró, y cuando vio que no le causaba dolor comenzó a cortarlo, al principio por su cuenta, luego con la ayuda de su peluquero.

Sin embargo, independientemente de la frecuencia con la que se cortaba, el crecimiento continuó aumentando, alcanzando finalmente los 10 cm de altura y tenía toda la apariencia de un cuerno. 

Se volvió demasiado largo y demasiado difícil de manejar, hasta el punto en que el hombre no tuvo más remedio que buscar la ayuda de un cirujano en el hospital Bhagyoday Tirth en la ciudad de Sagar, India.

Los resultados de la tomografía revelaron que las raíces del cuerno no eran demasiado profundas, por lo que los cirujanos del hospital procedieron extirpar el cuerno sin ninguna complicación.

El cirujano Vishal Gajbhiye explicó: “En términos médicos, este tipo de crecimiento se denomina cuerno sebáceo (cuerno del diablo). Dado que el cuerno está compuesto de queratina, el componente principal de las uñas y el pelo.”

¿Qué es un cuerno sebáceo?

El cuerno sebáceo o cuerno cutáneo (cornu cutaneum) es una lesión relativamente infrecuente que consiste en un nódulo hiperqueratósico, cónico, denso, que se asemeja al cuerno de un animal.

El cuerno está compuesto de queratina compactada. Los cuernos cutáneos ocurren con mayor frecuencia en las partes expuestas al sol y normalmente se encuentran en la cara y el cuero cabelludo; pero también pueden aparecer en las manos, el pene, los párpados, la nariz, el pecho, el cuello y los hombros. 

¿Qué causa un cuerno cutáneo?

Estos cuernos pueden surgir de una variedad de lesiones epidérmicas benignas, premalignas o malignas. Más comúnmente, son únicos y surgen de una lesión de queratosis seborreica. 

Las lesiones subyacentes más comunes son la queratosis seborreica, las verrugas virales, la queratosis actínica y el carcinoma de células escamosas bien diferenciado (asociado con la exposición al sol y otras fuentes de radiación UV).

Según un estudio, el 61 % de los cuernos cutáneos se derivaron de lesiones benignas y el 39 % se derivaron de lesiones epidérmicas malignas o premalignas. 

Otros estudios sobre el cuerno cutáneo también mostraron que el 23-37% de los cuernos estaban asociados con queratosis actínica o enfermedad de Bowen y otro 16-20% con lesiones malignas. 

Los cuernos cutáneos son lesiones predominantemente benignas; sin embargo, siempre se debe tener en cuenta la posibilidad de un potencial maligno.

Referencias:
1. Michael J. Ramdass. «The curled sebaceous horn». Clinical Case Reports, 23 November 2015.
2. R.C.H. Yu, D.W. Pryce, A.W. Macfarlane and T.W. Stewart. «A histopathological study of 643 cutaneous horns». BJD, May 1991.

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