El uso de anticonceptivo hormonal se ha consolidado como una de las estrategias más efectivas para prevenir embarazos no deseados en todo el mundo.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de 248 millones de mujeres utilizan estos métodos actualmente, lo que refleja su impacto global. Sin embargo, junto con sus beneficios, la ciencia sigue explorando sus posibles riesgos para la salud.
Durante décadas, diferentes estudios han señalado una posible relación entre el uso de anticonceptivos hormonales y enfermedades cardiovasculares. Aunque los resultados han sido variados, nuevas investigaciones permiten comprender con mayor claridad estos vínculos y aportan evidencia más sólida y actualizada.
Un reciente estudio publicado en The BMJ confirmó que el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular puede duplicarse en algunas mujeres que utilizan anticonceptivos hormonales. Los hallazgos no buscan alarmar, sino aportar datos que permitan equilibrar beneficios y riesgos al elegir un método anticonceptivo.
Anticonceptivo hormonal y salud cardiovascular
El anticonceptivo hormonal combina estrógenos y progestágenos, o en algunos casos solo progestágenos, para evitar la ovulación y modificar el entorno uterino. Su eficacia está ampliamente comprobada, pero los efectos secundarios no deben ignorarse. Entre ellos, se encuentra un mayor riesgo de fenómenos trombóticos, que pueden derivar en infartos o derrames.
El estudio danés que analizó a más de dos millones de mujeres entre 15 y 49 años mostró un incremento claro en los eventos cardiovasculares. En mujeres que usaban pastillas combinadas de estrógeno y progestágeno, el riesgo de accidente cerebrovascular y de infarto de miocardio se duplicó respecto a quienes no utilizaban anticonceptivos hormonales
Es importante subrayar que, aunque el riesgo relativo aumentó, el riesgo absoluto siguió siendo bajo. Esto significa que, en números totales, los casos adicionales fueron pocos. Sin embargo, debido a la severidad de estas enfermedades, los hallazgos son clínicamente relevantes.
Diferencias entre los distintos métodos
No todos los anticonceptivos hormonales presentan el mismo nivel de riesgo cardiovascular. Según el estudio, el uso de la píldora combinada fue el que más elevó la probabilidad de infarto y derrame.
El anillo vaginal y el parche también mostraron incrementos notables, en especial porque liberan estrógenos de forma continua, elevando su concentración en sangre.
En contraste, los métodos que utilizan solo progestágenos, como las píldoras específicas o los implantes, también mostraron cierto aumento en los riesgos, aunque menor. El único método que no presentó asociación significativa con infartos ni derrames fue el dispositivo intrauterino liberador de levonorgestrel.
Estos hallazgos indican que tanto la dosis de estrógeno como la vía de administración influyen en la seguridad cardiovascular de cada anticonceptivo. Las mujeres con antecedentes de problemas cardíacos, tabaquismo o hipertensión deben considerar con especial cuidado estos factores al seleccionar un método.
Riesgo de anticonceptivos hormonales a largo plazo
El análisis examinó la duración del uso de anticonceptivos hormonales y su vínculo con el riesgo cardiovascular, el cual permaneció constante desde el inicio sin variaciones relevantes con el paso de los años.
Esto sugiere que los efectos adversos no dependen tanto de la duración, sino del tipo de método elegido. Por ejemplo, quienes usaron anticonceptivos combinados presentaron tasas más altas de accidentes cerebrovasculares desde los primeros meses de uso, mientras que las mujeres con dispositivos intrauterinos no mostraron riesgos adicionales.
Este resultado es crucial para la práctica clínica, ya que permite orientar las recomendaciones basadas en el perfil individual de cada paciente más que en el tiempo de uso. Factores como antecedentes familiares, presión arterial y hábitos de vida resultan más determinantes.
Factores que explican el mayor riesgo
Los investigadores señalan que los estrógenos sintéticos pueden tener un efecto procoagulante, favoreciendo la formación de coágulos sanguíneos que obstruyen arterias. Esto explica el mayor riesgo observado con los anticonceptivos combinados, sobre todo los que incluyen anillo vaginal y parche, que alcanzan concentraciones más altas de estrógeno en el organismo.
En el caso de los métodos que solo contienen progestágeno, la evidencia es menos concluyente. Aunque algunos estudios previos no mostraron riesgos elevados, los datos más recientes sí indican un incremento moderado, especialmente en implantes y píldoras.
Sin embargo, el dispositivo intrauterino, al liberar hormonas de manera localizada, no aumenta los niveles sistémicos y por ello no se asocia con eventos cardiovasculares graves.
Conclusión
El estudio aporta evidencia sólida de que el uso de anticonceptivo hormonal puede duplicar el riesgo de infarto y derrame cerebral en mujeres jóvenes y sanas. Aunque el riesgo absoluto sigue siendo bajo, su relevancia clínica es indudable, ya que se trata de enfermedades graves.
Para los profesionales de la salud, estos hallazgos subrayan la importancia de personalizar las recomendaciones anticonceptivas. No todos los métodos tienen los mismos efectos sobre la salud cardiovascular y la elección debe basarse en una evaluación integral de cada paciente.
Yonis, H., Løkkegaard, E., Kragholm, K., et al. (2025). Stroke and myocardial infarction with contemporary hormonal contraception: real-world, nationwide, prospective cohort study. DOI: 10.1136/bmj-2024-082801
