La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo. Tradicionalmente, el diagnóstico se realizaba cuando el daño en las articulaciones ya era evidente. Sin embargo, la ciencia comienza a demostrar que el proceso inflamatorio puede detectarse mucho antes, lo que abre nuevas posibilidades para prevenir su avance.
Un reciente estudio publicado en Science Translational Medicine reveló que los primeros signos inmunológicos de la AR pueden detectarse años antes de que surjan los síntomas visibles. Este hallazgo abre la puerta a intervenciones preventivas que podrían evitar daños articulares irreversibles.
Mediante un análisis multiómico exhaustivo, los investigadores descubrieron alteraciones en las células T y B del sistema inmunitario de personas aparentemente sanas, pero con alto riesgo de desarrollar la enfermedad. Estos cambios revelan una inflamación silenciosa que aparece mucho antes del diagnóstico clínico.
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Detección temprana de artritis reumatoide
El estudio analizó a 45 individuos con anticuerpos anticitrulinados (ACPA+), conocidos por indicar riesgo de AR, aunque sin signos visibles de inflamación articular. Sorprendentemente, un tercio de ellos desarrolló la enfermedad durante el seguimiento.
Los resultados mostraron que estas personas ya presentaban señales de inflamación sistémica, incluyendo un aumento de proteínas inflamatorias en sangre como CXCL13 y TNF. También se observaron patrones anormales de activación en linfocitos T y B, incluso antes de cualquier síntoma clínico evidente.
Esto indica que el sistema inmunitario entra en un estado de alerta prolongado, caracterizado por una comunicación disfuncional entre las células defensivas, que podría desencadenar la respuesta autoinmune responsable de la destrucción articular.
Células T y B bajo la lupa
Los investigadores identificaron una expansión de linfocitos T CD4 de memoria, con una firma genética similar a las células que ayudan a activar a las B productoras de anticuerpos. Este hallazgo sugiere que la colaboración entre ambas poblaciones celulares es un paso inicial clave en el desarrollo de la AR.
Además, se detectó un incremento de células B “atípicas”, capaces de liberar citocinas inflamatorias y promover la generación de anticuerpos anormales. Estas mostraban una tendencia a producir inmunoglobulinas del tipo IgG3, comúnmente vinculadas con procesos autoinmunes.
Incluso las células B consideradas “inactivas” presentaban una programación molecular alterada, como si estuvieran listas para activarse. Esto revela un estado de inflamación latente que antecede a la aparición clínica de la enfermedad.
Inflamación silenciosa antes del diagnóstico
Otro hallazgo destacado fue la activación de genes relacionados con las vías inflamatorias NFAT y STAT, presentes en linfocitos aparentemente normales.
Estas rutas participan en la respuesta inmunitaria y su activación sostenida podría contribuir a la autoinmunidad.
Además, se detectaron cambios epigenéticos —modificaciones en el ADN que alteran la expresión génica sin modificar la secuencia— en células T vírgenes. Dichas alteraciones las predisponen a transformarse en células efectoras capaces de activar a las B, incluso antes del inicio clínico de la enfermedad.
Implicancia para el futuro de la medicina preventiva
Estos resultados sugieren que la detección temprana de artritis reumatoide podría realizarse mediante análisis inmunológicos avanzados antes de que aparezcan los síntomas.
Identificar estas señales permitiría intervenir de manera preventiva, con terapias que modulen el sistema inmunitario en fases subclínicas.
De hecho, fármacos como abatacept ya han mostrado eficacia para retrasar la progresión de la enfermedad en individuos con alto riesgo, abriendo una nueva era de medicina proactiva frente a la autoinmunidad.
Este estudio, liderado por el Allen Institute for Immunology y la Universidad de Colorado, ofrece un recurso interactivo para investigar los mecanismos inmunológicos de esta etapa preclínica. Representa un paso decisivo hacia el diagnóstico precoz y la prevención personalizada de la artritis reumatoide.
La estimulación del nervio vago puede reducir la inflamación que causa enfermedades crónicas.
Conclusión
La investigación demuestra que la artritis reumatoide no aparece de forma repentina, sino que se gesta silenciosamente en el sistema inmunitario años antes de los síntomas. Comprender este proceso abre la posibilidad de detectar y tratar la enfermedad antes de que cause daño irreversible.
Con la detección temprana de artritis reumatoide, la medicina podría pasar de tratar el dolor a evitarlo, marcando un antes y un después en el manejo de las enfermedades autoinmunes.
He, Z., Glass, M. C., Venkatesan, P., et al. (2025). Progression to rheumatoid arthritis in at-risk individuals is defined by systemic inflammation and by T and B cell dysregulation. Science Translational Medicine. DOI: 10.1126/scitranslmed.adt7214
