La diabetes suele asociarse con el exceso de peso y el estilo de vida moderno. Sin embargo, en muchas regiones del mundo, especialmente en países de ingresos bajos y medios, existe una forma distinta de la enfermedad que afecta a personas jóvenes, delgadas y con antecedentes de desnutrición.
Durante décadas, este tipo de diabetes fue observado por médicos e investigadores, pero permaneció mal clasificado o confundido con otros tipos más conocidos. Esta falta de reconocimiento condujo a diagnósticos imprecisos y tratamientos poco adecuados para millones de pacientes.
Hoy, la evidencia científica acumulada ha llevado a un consenso internacional. En 2025, expertos reunidos bajo el respaldo de la Federación Internacional de Diabetes reconocieron oficialmente esta condición como un nuevo subtipo, conocido como diabetes tipo 5, estrechamente vinculada a la desnutrición temprana.
¿Qué es la diabetes tipo 5?
La diabetes tipo 5 es una forma distinta de la enfermedad que se presenta principalmente en personas jóvenes con bajo peso corporal y antecedentes de desnutrición desde etapas tempranas de la vida. A diferencia de la diabetes tipo 2, no está asociada a obesidad ni a resistencia marcada a la insulina.
Según el estudio publicado en The Lancet Global Health, este subtipo se caracteriza por una producción insuficiente de insulina debido a alteraciones en el desarrollo y funcionamiento del páncreas, sin que exista un proceso autoinmune como ocurre en la diabetes tipo 1.
Este reconocimiento formal permite diferenciar claramente a estos pacientes de otros tipos de diabetes, evitando errores diagnósticos que durante años llevaron a tratamientos inadecuados y, en algunos casos, a complicaciones evitables.
Relación entre desnutrición y desarrollo pancreático
La evidencia científica indica que la desnutrición durante el embarazo, la infancia y la adolescencia puede afectar de forma permanente el desarrollo del páncreas. Esta alteración limita la capacidad de las células beta para producir insulina de manera adecuada en la adultez.
De acuerdo con estudios fisiológicos recientes, las personas con diabetes tipo 5 presentan una secreción de insulina reducida, pero mantienen una sensibilidad relativamente normal a esta hormona. Esto las diferencia claramente de la diabetes tipo 2, donde la resistencia a la insulina es el problema central.
Este mecanismo ayuda a explicar por qué individuos sin sobrepeso y con dietas históricamente pobres en nutrientes pueden desarrollar hiperglucemia persistente, incluso sin los factores de riesgo clásicos asociados a la diabetes.
Un problema global subestimado
Se estima que entre 20 y 25 millones de personas en el mundo podrían vivir con este tipo de diabetes, especialmente en regiones de África, Asia y América Latina. Sin embargo, durante años, muchos casos fueron clasificados erróneamente como diabetes tipo 1 o tipo 2.
El consenso internacional destaca que esta confusión ha limitado la comprensión real de la carga global de la enfermedad y ha invisibilizado a poblaciones vulnerables que requieren enfoques clínicos y nutricionales específicos.
Reconocer oficialmente la diabetes tipo 5 permite dimensionar mejor su impacto y orientar estrategias de atención más justas y basadas en evidencia científica.
Desafíos en el diagnóstico y tratamiento
El manejo de la diabetes tipo 5 presenta retos importantes. Las recomendaciones habituales para bajar de peso, comunes en la diabetes tipo 2, pueden ser perjudiciales en personas que ya presentan bajo peso y déficit nutricional.
Según los estudios revisados, muchos pacientes con este subtipo pueden beneficiarse de tratamientos que estimulen la secreción de insulina, acompañados de una rehabilitación nutricional adecuada, en lugar de depender exclusivamente de dosis altas de insulina.
Este enfoque requiere capacitación específica del personal de salud y una mejor comprensión de las características clínicas de la enfermedad, especialmente en entornos con recursos limitados.
10 razones científicas que demuestran cómo la diabetes está relacionada con la demencia.
Un avance clave para la salud global
El reconocimiento oficial de la diabetes tipo 5 marca un paso fundamental para la medicina y la salud pública. Permite comprender que la diabetes no es una enfermedad única, sino un conjunto diverso de trastornos con causas y necesidades distintas.
Además, refuerza la importancia de la nutrición temprana como un factor decisivo en la salud metabólica a largo plazo. Prevenir la desnutrición infantil podría no solo salvar vidas, sino también reducir el riesgo de enfermedades crónicas en la adultez.
Este avance abre la puerta a nuevas investigaciones, mejores políticas de atención y tratamientos más humanos y efectivos para millones de personas que durante décadas permanecieron fuera del foco de la medicina moderna.
