Los teléfonos inteligentes se han convertido en una extensión de nuestra vida diaria. Los usamos para comunicarnos, trabajar, estudiar, entretenernos y mantenernos informados en todo momento. Sin embargo, cada vez más personas sienten que pasan demasiado tiempo frente a la pantalla y que esto afecta su concentración, su estado de ánimo y su bienestar general.
La investigación, publicada en la revista científica PNAS Nexus, demuestra que bloquear el acceso al internet móvil en el celular, incluso por un periodo corto, puede mejorar la atención, la salud mental y la sensación de bienestar. Los resultados son claros y llamativos, y ayudan a entender cómo la conexión constante al mundo digital puede estar influyendo directamente en el funcionamiento de nuestra mente.
¿Por qué preocupa tanto el uso del celular?
Actualmente, alrededor del 90 % de los adultos posee un teléfono inteligente y, en promedio, las personas pasan más de cuatro horas al día usándolo. Redes sociales, mensajes, videos y notificaciones compiten constantemente por nuestra atención. Esta exposición continua ha generado preocupación tanto en usuarios como en especialistas.
Estudios previos ya habían observado que las personas que usan más su celular suelen reportar mayor estrés, peor estado de ánimo y más dificultades para concentrarse. Sin embargo, la mayoría de esas investigaciones solo mostraban una relación, no una causa directa.
Es decir, no se sabía con certeza si el celular causaba estos problemas o si las personas con esos problemas usaban más el celular.
Para responder a esta duda, los científicos decidieron realizar un experimento controlado que permitiera comprobar qué ocurre cuando se elimina el acceso constante al internet móvil.
Un experimento que puso a prueba la desconexión
El estudio se realizó mediante un ensayo controlado aleatorizado, uno de los métodos más confiables en ciencia. Los investigadores reclutaron participantes adultos y utilizaron una aplicación para bloquear todo el acceso a internet móvil en sus teléfonos durante dos semanas.
Es importante aclarar que los participantes no quedaron incomunicados. Podían seguir realizando llamadas, enviar mensajes de texto y usar internet desde computadoras u otros dispositivos.
La intervención se centró exclusivamente en eliminar el acceso permanente al internet móvil, que es lo que hace que los teléfonos sean tan demandantes de atención.
Durante un mes, los científicos evaluaron cambios en la atención sostenida, la salud mental y el bienestar subjetivo de los participantes, además de verificar que realmente cumplieran con la restricción.
Resultados claros y beneficios reales
Los resultados mostraron mejoras significativas. La capacidad de atención sostenida aumentó notablemente, lo que significa que las personas podían concentrarse mejor durante períodos más largos. El efecto fue tan grande que se comparó con el rendimiento de personas diez años más jóvenes.
Además, la salud mental mejoró de forma clara. Los participantes reportaron menos síntomas de ansiedad y depresión, con efectos comparables o incluso superiores a los observados con algunos tratamientos antidepresivos.
El bienestar subjetivo también aumentó, reflejándose en mayor satisfacción con la vida y emociones más positivas.
Un dato clave es que el 91 % de los participantes mejoró en al menos uno de estos aspectos. Esto indica que los beneficios no fueron aislados, sino que afectaron a la mayoría de las personas involucradas en el estudio.
Cambiar el uso del tiempo, cambiar la mente
Los investigadores también analizaron por qué ocurrían estas mejoras. Descubrieron que, al no tener internet móvil disponible todo el tiempo, las personas cambiaban la forma en que usaban su tiempo. Pasaban más momentos socializando cara a cara, realizando actividad física y disfrutando de espacios naturales.
Estas actividades están estrechamente relacionadas con una mejor salud mental y cognitiva. Al reducir la exposición constante a estímulos digitales, el cerebro tiene más oportunidades de descansar, enfocarse y conectar con el entorno real.
El estudio sugiere que el problema no es el teléfono en sí, sino la conexión permanente. Estar siempre disponible, recibiendo información y notificaciones, puede fragmentar la atención y generar agotamiento mental sin que la persona lo perciba claramente.
Conclusión
Este estudio aporta evidencia científica sólida de que reducir el acceso constante al internet móvil puede mejorar la atención, la salud mental y el bienestar general. No se trata de abandonar la tecnología, sino de aprender a usarla con límites.
En un mundo hiperconectado, desconectarse parcialmente podría ser una herramienta sencilla y efectiva para cuidar la mente y mejorar la calidad de vida.
