El café es una de las bebidas más populares en todo el mundo y, en los últimos años, ha despertado gran interés entre la comunidad científica. Se estima que cada día se consumen alrededor de dos mil millones de tazas de café a nivel global, situándolo como parte esencial de la rutina diaria de millones de personas.
Ante esta realidad, resulta fundamental conocer cómo puede impactar en la salud, particularmente en la función hepática. ¿Es beneficioso o perjudicial para el hígado? En este artículo, exploraremos las principales evidencias científicas que abordan esta pregunta.
¿Cómo actúa el café en el hígado?
El hígado desempeña funciones vitales como la desintoxicación del organismo, la producción de bilis y el metabolismo de nutrientes. Estudios recientes han señalado que ciertos componentes del café, especialmente la cafeína y los ácidos clorogénicos, podrían ejercer efectos protectores en las células hepáticas.
La cafeína es un alcaloide que actúa como antagonista de los receptores de adenosina, lo cual repercute en la regulación de procesos inflamatorios y en la modulación de la fibrosis hepática. Además, puede influir en la lipólisis, ayudando a reducir la acumulación de grasa en el hígado.
Por otro lado, los ácidos clorogénicos son compuestos fenólicos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que podrían atenuar el daño oxidativo de las células hepáticas. Se ha propuesto que estos ácidos disminuyen la producción de moléculas proinflamatorias, lo que, en teoría, podría reducir el riesgo de desarrollar fibrosis y otras complicaciones crónicas en el hígado.
El impacto del café en la salud hepática
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Hígado graso y fibrosis
La enfermedad hepática por acumulación de grasa, como la esteatosis (también conocida como hígado graso), se ha convertido en un problema de salud pública debido al aumento de la obesidad y la diabetes tipo 2. Investigaciones señalan que un consumo moderado de café (entre dos y tres tazas diarias) podría asociarse con una disminución en el riesgo de progresión de la enfermedad hepática grasa no alcohólica (NAFLD, por sus siglas en inglés) a estadios más avanzados como la esteatohepatitis no alcohólica (NASH) y la fibrosis.
De acuerdo con un artículo publicado en Nutrients (2024), el consumo de café mostró una correlación inversa con la presencia de fibrosis, especialmente en pacientes con desórdenes metabólicos. El posible mecanismo radicaría en la capacidad del café para inhibir la activación de las células estrelladas hepáticas, principales responsables de la producción de colágeno y tejido cicatricial en el hígado. Esto se sumaría a la acción antioxidante de sus compuestos polifenólicos, que podrían minimizar el daño celular y la inflamación crónica.
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Cirrosis hepática
La cirrosis es la etapa final de la fibrosis y se caracteriza por una alteración estructural difusa que dificulta la función del hígado. Las evidencias disponibles indican que el consumo habitual y moderado de café se relaciona con un menor riesgo de desarrollar cirrosis, independientemente de la causa subyacente (alcohólica, viral o metabólica).
Algunos análisis epidemiológicos proponen que consumir de tres a cuatro tazas de café al día puede asociarse con una reducción de hasta el 40% en el riesgo de cirrosis. No obstante, los expertos recomiendan un abordaje cauteloso, pues el café, por sí solo, no puede revertir condiciones ya establecidas o sustituir los tratamientos médicos específicos.
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Hepatitis viral
Tanto la hepatitis B como la hepatitis C son infecciones virales que pueden cronificarse y conducir a cirrosis o cáncer de hígado. Investigaciones recientes sugieren que el consumo de café podría contribuir a enlentecer la progresión de la fibrosis en pacientes con hepatitis B o C, mejorando incluso la respuesta a algunos tratamientos antivirales.
En un estudio francés, se reportó que pacientes con hepatitis B que bebían tres o más tazas de café al día mostraban una reducción en la fibrosis medida por biomarcadores no invasivos. Asimismo, en el caso de la hepatitis C, el consumo de café ha sido vinculado con un menor riesgo de desarrollar complicaciones crónicas.
Beneficios potenciales en la prevención del cáncer de hígado
El hepatocarcinoma o cáncer de hígado es una de las complicaciones más graves de las enfermedades hepáticas crónicas. Diversos estudios epidemiológicos han encontrado una asociación inversa entre la ingesta de café y el riesgo de desarrollar hepatocarcinoma, hallando que las personas que consumen dos o más tazas diarias pueden tener una disminución significativa en la incidencia de este tipo de cáncer.
Un metaanálisis reciente reveló que cada taza adicional de café se correlacionaba con una reducción gradual del riesgo de hepatocarcinoma, lo que sugiere un posible efecto protector dosis-dependiente.
Esta acción protectora podría explicarse por la capacidad del café para disminuir la producción de mediadores inflamatorios y regular vías de señalización celular que intervienen en la proliferación de células anormales. Además, se ha observado que el café reduce los niveles de enzimas como la alanina aminotransferasa (ALT) y la aspartato aminotransferasa (AST), marcadores de daño hepático.
¿Todos los tipos de café ofrecen los mismos beneficios?
No todos los métodos de preparación ni todos los tipos de café tienen el mismo perfil de compuestos bioactivos. El café filtrado (por ejemplo, el americano) podría tener ciertas ventajas respecto al café turco o espresso, ya que en estos últimos se consume directamente el sedimento, lo que puede contener otros componentes con impactos desconocidos en la salud hepática. Además, la adición de azúcar refinada o cremas ricas en grasas saturadas puede contrarrestar algunos de los posibles beneficios del café en el hígado.
En cuanto a la diferencia entre café con cafeína y descafeinado, la mayoría de estudios muestran un efecto protector más marcado en el café con cafeína, aunque el descafeinado también ha demostrado beneficios, probablemente vinculados a su contenido en antioxidantes y ácidos clorogénicos.
¿Cuánto café es recomendable?
La mayoría de las investigaciones científicas apuntan a un rango seguro de consumo de café de entre dos y cuatro tazas al día para la población general, lo cual podría ayudar a la salud hepática sin incrementar significativamente el riesgo de efectos adversos.
No obstante, el exceso en su ingesta (por encima de 6 tazas diarias) podría asociarse con mayor riesgo de trastornos cardiovasculares o nerviosos, especialmente en personas sensibles a la cafeína. Cada organismo responde de forma distinta, por lo que es fundamental escuchar al cuerpo y, en caso de sufrir patologías hepáticas avanzadas, consultar con un profesional de la salud.
Precauciones y poblaciones especiales
- Embarazo y lactancia: Se sugiere limitar el consumo de cafeína a menos de 200 mg diarios, equivalente a unas dos tazas de café, para prevenir posibles riesgos en la gestación.
- Personas con trastornos del sueño o ansiedad: La cafeína puede exacerbar síntomas de insomnio, nerviosismo y palpitaciones, por lo que se recomienda un consumo moderado o la sustitución con descafeinado.
- Tratamientos farmacológicos: Ciertos medicamentos pueden interaccionar con la cafeína. En caso de duda, siempre es aconsejable consultar a un médico.
En conclusión
La evidencia científica actual respalda la idea de que el consumo moderado de café ejerce efectos positivos en la salud hepática. Múltiples estudios han encontrado una asociación entre el consumo habitual de esta bebida y la disminución del riesgo de enfermedades hepáticas crónicas, cirrosis e incluso hepatocarcinoma.
Estos beneficios parecen estar vinculados a componentes como la cafeína y los ácidos clorogénicos, capaces de modular vías de inflamación, fibrosis y daño oxidativo. Sin embargo, no hay que olvidar que el café por sí solo no sustituye las recomendaciones médicas ni los hábitos saludables, como la práctica de ejercicio regular y una dieta equilibrada.
En definitiva, conocer los efectos de esta popular bebida puede ayudarnos a tomar decisiones más informadas y a valorar el café como un posible aliado para la salud del hígado, sin dejar de lado el asesoramiento profesional en cada caso particular.
- Di Pietrantonio, D., Pace Palitti, V., Cichelli, A., & Tacconelli, S. (2024). Protective Effect of Caffeine and Chlorogenic Acids of Coffee in Liver Disease. Foods, 13(2280). DOI: 10.3390/foods13142280
- Yang, K., Chang, Y., Jeong, S. W., Jang, J. Y., & Ryu, T. (2024). Reassessing the Impact of Coffee Consumption on Liver Disease: Insights from a Large-Scale Cohort Study with IPTW Adjustment. Nutrients. DO: 10.3390/nu16132020
