Nuestro cuerpo emite olores todo el tiempo. A veces por el sudor, otras por la alimentación. Pero algunos olores pueden indicar algo mucho más grave: el cáncer. Desde hace años, médicos y enfermeros reportan un fenómeno curioso: ciertos pacientes con cáncer desprenden un olor inusual, incluso antes del diagnóstico. Aunque parecía un mito, la ciencia empieza a confirmar que hay algo real detrás de estos testimonios.
El olfato como herramienta médica
Las personas no somos las únicas con un buen olfato. Perros entrenados han demostrado reconocer el cáncer en muestras humanas, como sangre, orina o aliento. En varios ensayos, los perros identificaron con precisión tumores de pulmón, mama o colon, incluso en etapas tempranas. Esto llevó a preguntarse: ¿qué están oliendo exactamente?
Los científicos creen que los tumores liberan compuestos químicos volátiles (COV), que alteran el olor corporal. Estos compuestos viajan por la sangre y se eliminan por la piel, el aliento o la orina.
El estudio que cambió la percepción
Investigadores de la Universidad de Kyushu, en Japón, publicaron un estudio clave en la revista Scientific Reports. Analizaron el aliento de pacientes con cáncer de pulmón y lo compararon con personas sanas. Usaron una tecnología llamada cromatografía de gases-espectrometría de masas. Es un método que separa y detecta moléculas volátiles en el aire exhalado.
El hallazgo fue claro: los pacientes con cáncer de pulmón tenían una firma única de compuestos volátiles. Estas moléculas no estaban presentes en personas sin cáncer. Entre los compuestos detectados había aldehídos, cetonas y ácidos grasos volátiles. Estos químicos son producto del metabolismo alterado de las células tumorales.
Otro estudio revelador: el caso del cáncer de próstata
Este estudio piloto usó tres métodos para detectar cáncer de próstata grave solo con orina:
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Perros entrenados: Dos perros olfatearon muestras de orina y señalaron correctamente 71 de cada 100 orinas de pacientes con cáncer. También identificaron bien las orinas de personas sanas en 70–76 de cada 100 ocasiones.
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Análisis de olores con máquina: Una máquina especial (cromatógrafo de gases–espectrómetro de masas) separó y midió olores muy pequeños. Encontró sustancias (aldehídos, cetonas y otras) que estaban más presentes en la orina de quienes tenían cáncer.
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Estudio de bacterias: Se analizó el ADN de las bacterias en la orina (secenciación 16S). Detectaron que el tipo y la cantidad de bacterias eran distintos en casos de cáncer frente a controles sanos.
Combinar el olfato de perros, el análisis químico de olores y el estudio de bacterias puede dar lugar a una prueba de orina fácil, rápida y sin dolor para identificar a tiempo el cáncer de próstata agresivo.
¿Cómo cambian los olores en el cuerpo?
Los tumores alteran la forma en que las células procesan nutrientes. Este cambio produce residuos distintos a los de células normales. Parte de estos residuos son gases o sustancias volátiles que salen por la piel o el aliento.
Por ejemplo, los aldehídos se generan cuando hay estrés oxidativo, un proceso común en células tumorales. Otros compuestos como las cetonas aparecen cuando el cuerpo utiliza grasa en vez de glucosa como energía, algo común en cánceres avanzados.
Estos olores no siempre son fuertes ni desagradables, pero sí diferentes. Pueden ser dulzones, metálicos o rancios. Aunque imperceptibles para la mayoría de las personas, pueden ser detectados por narices entrenadas.
¿Puede usarse el olor como prueba diagnóstica?
La idea de diagnosticar cáncer por el olor corporal suena simple, pero necesita pruebas rigurosas. La ciencia ya trabaja en dispositivos electrónicos, llamados “narices electrónicas”, que imitan el olfato humano. Estos dispositivos contienen sensores que detectan compuestos volátiles en el aliento o el sudor.
Aunque aún están en fase experimental, algunos ya han mostrado hasta 90% de precisión para detectar cáncer de pulmón. La ventaja sería enorme: pruebas no invasivas, rápidas y económicas, ideales para detectar el cáncer antes de que aparezcan síntomas.
El camino aún es largo
Aunque los estudios son prometedores, todavía hay mucho por entender. Los olores pueden variar por dieta, medicamentos, infecciones o incluso el ciclo menstrual. Los científicos deben distinguir qué compuestos están ligados al cáncer y cuáles no.
Además, necesitan muestras más grandes y diversos tipos de cáncer para asegurar que los resultados sean confiables. Por ahora, el olor corporal no reemplaza las pruebas médicas tradicionales, como biopsias o imágenes. Pero sí podría complementar el diagnóstico en el futuro cercano.
Las personas con cáncer emiten un olor distinto, y algunas personas pueden llegar a sentirlo.
Conclusión
Los avances científicos están confirmando lo que antes parecía intuición: nuestro cuerpo emite señales químicas cuando algo anda mal, incluso antes de que lo sepamos. El olor corporal podría convertirse en una herramienta útil para detectar el cáncer en etapas tempranas, cuando aún es tratable. Estudios como los de Kyushu y el equipo francés abren una puerta prometedora. La ciencia aún no ha descifrado todo el lenguaje químico de los tumores, pero está cada vez más cerca. Oler el cáncer ya no es solo una anécdota: es una frontera real de la medicina.
- Guest C, et al. Feasibility of integrating canine olfaction with chemical and microbial profiling of urine to detect lethal prostate cancer. PLoS One. 2021 Feb 17;16(2):e0245530. doi: 10.1371/journal.pone.0245530. PMID: 33596212; PMCID: PMC7888653.
