Salud-Bienestar

¿Por qué dormimos mal después de los 30 años? Aquí una explicación.

Todo parece indicar que después de cumplir 30 años, las cosas comenzaron a cambiar; el metabolismo se hizo más lento y fue una de las primeras señales que notamos. Las desveladas también empezaron a costarnos más tiempo en recuperarnos y ni se diga del sueño, ¡dormir menos es cada vez más frecuente! ¿Por qué dormimos mal después de los 30 años?

Seguramente en más de una ocasión tus papás te han dicho, “por más que intenté dormir, ya no lo logré y mejor me levanté”. Así es, estas frases tan comunes en los papás o abuelitos, comenzamos a repetirlas nosotras. ¿Será señal de envejecimiento?

De acuerdo al Área de Sueño de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), Olga Mediano, neumóloga y coordinadora de esta área, asegura que el problema de sueño es parte del envejecimiento natural del organismo. Conforme a cumplir años el ritmo circadiano se adelante, lo que nos hace dormir antes y con ello a levantarnos más temprano.

Muchas personas de mediana edad y aproximadamente la mitad de las personas mayores se quejan de tener problemas para conciliar el sueño y despertar repetidamente durante la noche, y lo que es peor permanecen despiertos durante horas. Aunque los hombres soportan las primeras consecuencias de los cambios del sueño, las mujeres se ponen al día. Las mujeres postmenopausia se quejan de trastornos del sueño con más frecuencia que los hombres de edad similar.

Además, un estudio de la Universidad de California en Berkeley, el cerebro humano no otorga el descanso necesario debido al envejecimiento. La investigación estuvo a cargo de Matthew Walker, jefe del Laboratorio del sueño y menciona que a medida que el cerebro va envejeciendo, se van perdiendo también conexiones neuronales que le impide captar las señales de somnolencia.

Aseguran que vamos perdiendo el sueño profundo no REM o sueño Delta después de los 30 años, para los varones disminuye un 50% comparado con el sueño de varones de 20 años, esto después de realizar pruebas electroencefalografía y comprobar que las mujeres reducen un 25% comparado con mujeres de 20 años.

Y por desgracia no se puede hacer nada de esto. Sin embargo, algunas de las sugerencias que mencionan los investigadores, es no ir a la cama demasiado temprano y levantarse a la misma hora todos los días. Conseguir 30 minutos de luz solar justo después de despertar es también importante, porque establece el reloj circadiano de una manera que te sentirás cansado cuando es hora de ir a la cama.

Si a este cambio natural, le añadimos que existen importantes factores que pueden alterar el sueño y causar insomnio, como estrés, malos hábitos de sueño, comer en exceso en la noche, la cafeína, la nicotina y el alcohol, el insomnio es muy probable que se haga presente.

¿Qué se puede hacer? Dado que la condición podría ser biológica, quizás no mucho hasta que la ciencia venga al rescate.

Las pastillas para dormir solían ser vistas como la respuesta a los problemas de sueño, pero hoy en día se consideran sedantes y de uso limitado. Aunque las píldoras pueden afectar las etapas profundas del sueño no REM, las ondas EEG que generan son diferentes de las generadas en el sueño Delta.

Puede ayudar un estilo de vida saludable con una dieta equilibrada, ejercicio regular y capacidad para controlar el estrés. También hay prácticas de higiene del sueño disponibles en Internet.

Aquí hay algunos de la National Sleep Foundation:

  • Evite las siestas durante el día o limítelas a 30 minutos.
  • Evitar estimulantes como la cafeína y la nicotina cerca de la hora de acostarse.
  • Manténgase alejado de los alimentos que pueden ser perjudiciales justo antes de dormir, como alimentos ricos, comidas grasas o fritas, platos picantes, frutas cítricas y bebidas gaseosas.
  • Asegure una exposición adecuada a la luz natural durante el día, lo que ayuda a mantener un ciclo de sueño-vigilia.
  • Establezca una rutina relajante y regular para acostarse.

Por supuesto, las personas han probado estos consejos y no han obtenido resultados positivos. Para ellos, la terapia conductual podría ser la respuesta. Esto implica visitas regulares a un médico, quien evaluará los hábitos de sueño, revisará el diario de un durmiente y ofrecerá asesoramiento sobre comportamientos.

Mayor información en: Bryce A. Mander, Joseph R. Winer, Matthew P. Walker «Sleep and Human Aging» Neuron, April 05, 2017.

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