Las lámparas de uñas que emiten radiación ultravioleta (UV) se han vuelto indispensables en muchos salones de belleza y entornos de estética. Estas lámparas están diseñadas para acelerar el proceso de secado de esmaltes en gel, logrando un acabado brillante y duradero.
Sin embargo, estudios recientes han comenzado a cuestionar la seguridad de este procedimiento, señalando daños potenciales en el ADN de las células expuestas, lo que podría aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel.
¿Cómo funcionan las lámparas UV?
Las lámparas UV utilizadas en manicura emiten radiación UVA en un rango de entre 365 nm y 395 nm, lo que permite polimerizar compuestos químicos presentes en los esmaltes de gel.
Esto acelera el endurecimiento del esmalte y posibilita obtener resultados estéticos de alta calidad en poco tiempo. Sin embargo, la piel de las manos (incluyendo uñas y dedos) queda expuesta, a menudo sin protección, a esta radiación UVA.
Evidencias científicas sobre el daño en el ADN
En un estudio publicado en Nature Communications, se analizaron los efectos de la radiación UVA emitida por lámparas de manicura sobre distintas líneas celulares de mamíferos, incluyendo fibroblastos humanos y de ratón, así como queratinocitos humanos.
Los resultados indicaron un aumento significativo en la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), lo que llevó a la formación de daño oxidativo en el ADN, particularmente en la molécula llamada 8-oxo-dG. Este daño oxidativo contribuye a que se formen mutaciones de base C>A en el genoma.
Formación de mutaciones y riesgo oncológico
Estas mutaciones puntuales, acumuladas con el paso del tiempo, pueden incrementar el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Aunque los tumores cutáneos están asociados sobre todo a la radiación UVB, este nuevo estudio respalda la hipótesis de que la radiación UVA, emitida por dispositivos como las lámparas de manicura, también puede tener un efecto genotóxico.
El estudio concluye que, si bien hace falta más investigación epidemiológica de largo plazo, el uso frecuente de estos aparatos podría tener un impacto adverso en la salud a nivel molecular, fomentando el desarrollo de mutaciones en el ADN de las células cutáneas.
Mecanismo de daño celular
La radiación UVA penetra a través de las capas superficiales de la piel y llega hasta la dermis. Allí, interactúa con las moléculas de ADN directa o indirectamente a través de la generación de radicales libres y ROS.
Estos radicales libres ocasionan estrés oxidativo, que a su vez altera la estructura del ADN y las proteínas celulares que participan en la reparación genética. Cuando el daño no es reparado de forma adecuada, se generan mutaciones que pueden acumularse y, finalmente, conducir a la transformación neoplásica.
Estrés oxidativo en mitocondrias
De acuerdo con el estudio citado, los cambios observados incluyeron signos de disfunción mitocondrial, indicando que la radiación UVA no solo afecta al núcleo celular sino también a las organelas responsables de la producción de energía.
Esta disfunción podría perpetuar aún más el estrés oxidativo, creando un ciclo vicioso que potencializa los daños acumulados en el ADN.
Cáncer de piel y sus tipos
El cáncer de piel se presenta en diferentes modalidades, siendo los principales tipos el carcinoma basocelular, el carcinoma escamocelular y el melanoma. Cada uno de ellos tiene implicaciones distintas en cuanto a agresividad y pronóstico.
- Carcinoma basocelular (CBC): Es el más frecuente y se origina en las células basales de la epidermis. Suele crecer lentamente y rara vez hace metástasis.
- Carcinoma escamocelular (CEC): Surge de las células escamosas de la epidermis y puede diseminarse con mayor facilidad que el CBC.
- Melanoma: Menos frecuente pero mucho más agresivo. Afecta a los melanocitos, células encargadas de la producción de pigmento en la piel.
Aunque la radiación UVA se había asociado tradicionalmente al fotoenvejecimiento y a la aparición de ciertos tipos de cáncer cutáneo, las evidencias más recientes señalan un papel relevante en la posible inducción de mutaciones en la piel expuesta, incluyendo las manos.
Exposición frecuente y recomendaciones preventivas
Las personas que se realizan manicuras con lámparas UV de manera habitual pueden someterse a sesiones de 10 a 20 minutos de irradiación, repetidas cada dos o tres semanas. Esto se traduce en una exposición crónica a la radiación UVA.
Precauciones para minimizar los riesgos
- Uso de bloqueador solar: Aplicar protectores solares de amplio espectro en las manos antes de cada sesión puede reducir parcialmente la exposición a los rayos UVA.
- Guantes protectores: Existen guantes especiales que cubren la mayor parte de la mano dejando expuesta solo la uña, reduciendo la exposición de la piel a la radiación.
- Limitar la frecuencia: Alternar con manicuras tradicionales que no requieran uso de lámparas UV.
- Revisión dermatológica: Consultar periódicamente al dermatólogo para detectar a tiempo lesiones cutáneas sospechosas.
Implicaciones en salud pública
Aunque no existen datos concluyentes en población humana para establecer un cálculo exacto del riesgo, se estima que el uso indiscriminado de estas lámparas puede representar un factor de riesgo adicional para desarrollar cáncer de piel, especialmente si se combina con otros factores como la exposición solar prolongada y sin protección.
Actualmente, los protocolos de seguridad y la regulación de estos dispositivos varían según la región. Si bien hay guías generales que recomiendan la moderación, aún no se han desarrollado normativas específicas para su uso seguro en la industria de la estética.
Conclusiones
Las lámparas UV usadas en la manicura pueden dañar el ADN y provocar cáncer de piel, según indican evidencias científicas recientes. Si bien la radiación UVA se consideraba menos peligrosa que la UVB, diversos estudios señalan que la exposición prolongada puede desencadenar mutaciones de base oxidativa.
Dichas mutaciones, si se acumulan sin reparación adecuada, podrían favorecer el desarrollo de neoplasias cutáneas. Por ello, es aconsejable tomar precauciones como utilizar guantes protectores, protector solar o limitar la frecuencia de manicuras con gel UV.
- Zhivagui, M., Hoda, A., Valenzuela, N., Yeh, Y.-Y., Et al. (2023). DNA damage and somatic mutations in mammalian cells after irradiation with a nail polish dryer. Nature Communications. DOI: 10.1038/s41467-023-35876-8
