La salud oral siempre ha sido considerada un aspecto estético y funcional, pero hoy sabemos que guarda un vínculo directo con la salud cardiovascular.
Numerosos estudios han mostrado que las bacterias bucales no solo afectan dientes y encías, sino que pueden viajar al torrente sanguíneo y alojarse en arterias coronarias, contribuyendo al desarrollo de enfermedades del corazón.
Según el estudio publicado en Journal of the American Heart Association, bacterias comunes de la boca, como los estreptococos del grupo viridans, fueron halladas en casi la mitad de las placas ateroscleróticas analizadas.
Estos microorganismos se ocultan en forma de biopelículas, estructuras resistentes que escapan al sistema inmunitario y permanecen en los vasos sanguíneos.
Lo más preocupante es que estas bacterias bucales no solo están presentes en placas coronarias, sino que también parecen participar en su ruptura. La investigación revela así un nexo invisible entre salud oral y ataques cardíacos, abriendo nuevas perspectivas para la prevención.
Bacterias bucales y su vínculo con el corazón
Las bacterias de la boca no se limitan a producir caries o gingivitis. En realidad, cada procedimiento dental, como una extracción o limpieza profunda, puede permitir su entrada al torrente sanguíneo. Este fenómeno, llamado bacteriemia, favorece la colonización de arterias coronarias.
La investigación reveló que en el 42% de las placas coronarias analizadas, de personas que murieron por infarto súbito, se encontró ADN de estreptococos viridans. Esto indica que las bacterias bucales no son simples pasajeras, sino posibles protagonistas en la progresión de la enfermedad cardíaca.
Asimismo, se evidenció que las bacterias no se presentan de manera individual, sino integradas en biopelículas, complejos estructurales que confieren resistencia tanto a los antibióticos como a los mecanismos de defensa inmunológica
Este hallazgo podría explicar por qué los tratamientos antibióticos convencionales no reducen el riesgo de infartos recurrentes.
Biofilm: un escudo invisible dentro de las arterias
Las biopelículas son comunidades bacterianas que producen una matriz protectora. En el caso de los estreptococos viridans, se instalan en el núcleo de las placas ateroscleróticas, donde quedan prácticamente invisibles para los macrófagos, células encargadas de destruir microorganismos.
El estudio demostró que cuando fragmentos de estas biopelículas se dispersan, liberan bacterias virulentas que invaden la cubierta fibrosa de la placa. Allí, el sistema inmune finalmente las reconoce, pero ya es demasiado tarde: la inflamación resultante puede debilitar la estructura de la placa y provocar su ruptura.
Este mecanismo es clave, porque la ruptura de una placa aterosclerótica es el evento que desencadena la formación de un trombo y, en consecuencia, el infarto de miocardio. Así, un proceso que empieza en la boca puede terminar siendo letal para el corazón.
Salud oral y ataques cardíacos
El vínculo entre salud oral y ataques cardíacos no es nuevo, pero este estudio aporta evidencia contundente. Las personas con peor salud dental tienden a tener más bacterias circulando en sangre, y por ende mayor riesgo cardiovascular.
La investigación también mostró que la inmunopositividad frente a estreptococos viridans estaba fuertemente asociada con la severidad de la aterosclerosis y con muertes por enfermedad coronaria o infarto.
Cuidar la salud oral podría, por tanto, convertirse en una estrategia preventiva no solo para evitar caries o periodontitis, sino también para reducir la probabilidad de sufrir un infarto. Cepillarse los dientes, usar hilo dental y acudir regularmente al odontólogo puede tener un impacto mayor de lo imaginado.
El papel del sistema inmune en este proceso
Un aspecto fascinante del estudio fue la identificación de la vía de señalización del sistema inmune involucrada. Se observó que los receptores TLR2, especializados en detectar bacterias grampositivas, se activaban intensamente en respuesta a los estreptococos viridans.
Este hallazgo sugiere que la inflamación crónica de las arterias no solo proviene del colesterol oxidado, como tradicionalmente se pensaba, sino también de bacterias orales persistentes. La coexistencia de estos factores incrementa el riesgo de que las placas se vuelvan inestables y peligrosas.
La activación conjunta de la inmunidad innata y adaptativa en sitios de ruptura demuestra que las bacterias de la boca no son meros acompañantes, sino verdaderos detonantes de procesos inflamatorios que culminan en infartos.
Conclusión
Las bacterias bucales, en especial los estreptococos viridans, han pasado de ser consideradas habitantes inofensivos de la boca a posibles asesinos silenciosos del corazón. Su capacidad de formar biopelículas y evadir el sistema inmune les permite instalarse en arterias y contribuir a rupturas fatales de placas ateroscleróticas.
Estos hallazgos subrayan la importancia de integrar la salud oral en la prevención cardiovascular. Mantener dientes y encías sanos podría ser tan relevante como controlar el colesterol o la presión arterial para reducir el riesgo de infarto.
Karhunen, P. J., Pessi, T., Hörkkö, S., et al. (2025). Viridans Streptococcal Biofilm Evades Immune Detection and Contributes to Inflammation and Rupture of Atherosclerotic Plaques. Journal of the American Heart Association. DOI: 10.1161/JAHA.125.041521

La causa directa tanto de infartos como de arritmias provocadas en los jóvenes es el oxido de grafeno detectado tan to en el sistema nervioso Central como en las mimas paredes del corazón. El intentar camuflar estas dolencias provocadas por todo tipo de inyectables con supuestas bacterias bucales acentúan la falta de rigor científico como de razonamiento . Lamentable.