La historia de la vida podría ser más compleja de lo imaginado. Una investigación reconstruyó las etapas químicas que precedieron a las primeras células.
El estudio aborda una pregunta que sigue sin respuesta: ¿las primeras reacciones que dieron origen a la vida fueron las mismas que hoy sostienen a los seres vivos?
Una posibilidad plantea dos comienzos distintos. La otra sostiene que todo surgió de una sola cadena química que evolucionó durante millones de años.
Dos posibles caminos hacia la vida
La propuesta de los dos comienzos supone que una química primitiva basada en cianuro produjo inicialmente algunas moléculas necesarias para formar seres vivos.
Más tarde habría aparecido un segundo sistema basado en dióxido de carbono, del cual descienden las reacciones químicas utilizadas actualmente por las células.
Esto implicaría que la vida necesitó una primera etapa para fabricar sus componentes y otra diferente para establecer su funcionamiento biológico moderno.
Sin embargo, los autores presentan otra explicación: las primeras reacciones pudieron mantenerse desde el ambiente primitivo hasta quedar incorporadas dentro de las células.
En ese escenario solo existiría un comienzo, seguido por una transición continua desde procesos geológicos simples hacia sistemas biológicos cada vez más organizados.
Metales antes de las primeras enzimas
Para reconstruir ese proceso, los científicos analizaron las estructuras de proteínas relacionadas con 361 reacciones necesarias para producir componentes esenciales de la vida.
Los resultados indican que el antepasado común de todos los organismos ya poseía genes y proteínas, pero su sistema químico todavía estaba incompleto.
Varias reacciones indispensables aún carecían de enzimas. Aun así, debieron continuar funcionando para producir aminoácidos y otras sustancias necesarias para formar nuevas proteínas.
La investigación propone que metales naturales como hierro, níquel, cobalto y paladio realizaron inicialmente el trabajo que después asumieron las enzimas.
Estos metales podían impulsar reacciones vinculadas con el carbono, el hidrógeno y el nitrógeno, permitiendo que aquella red química siguiera creciendo.
Una fuente de energía bajo el océano
Las condiciones necesarias pudieron encontrarse en fuentes hidrotermales formadas cuando el agua reaccionaba con ciertas rocas bajo el antiguo fondo oceánico.
Estos ambientes producían hidrógeno, concentraban minerales y depositaban metales capaces de transformar dióxido de carbono en compuestos utilizados por los seres vivos.
Los experimentos también mostraron que el fosfito, una forma de fósforo presente en estos sistemas, podía proporcionar energía para producir moléculas fosforiladas.
Con ayuda del paladio, el fosfito transformó AMP en ADP, una molécula relacionada con el sistema mediante el cual las células almacenan energía.
Los hallazgos favorecen un origen continuo en fuentes hidrotermales, pero la posibilidad de dos comienzos aún sigue presente en el debate científico.




