En las últimas décadas, múltiples estudios científicos han alertado sobre una tendencia preocupante: la caída de la fertilidad masculina en el mundo. Lo que antes parecía un problema localizado ahora se perfila como un fenómeno global que no discrimina por región o nivel socioeconómico.
De acuerdo a investigaciones recientes, el recuento de espermatozoides, su motilidad y morfología muestran un declive sostenido desde mediados del siglo XX. Y lo más inquietante: esta disminución parece haberse acelerado en los últimos 20 años.
Esta tendencia, combinada con cambios en el estilo de vida, exposición a contaminantes y el impacto del cambio climático, podría situar a la humanidad ante un reto reproductivo sin precedentes. Veamos qué dice la ciencia al respecto.
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Evidencia global de la disminución
Los estudios científicos confirma que la fertilidad masculina está disminuyendo en casi todas las regiones del mundo.
Una caída documentada por décadas
Un metaanálisis publicado en Human Reproduction Update reveló que, entre 1973 y 2018, la concentración y el recuento total de espermatozoides se redujeron de forma constante, con una aceleración significativa después del año 2000. Este análisis incluyó datos de más de 57 000 hombres de distintos continentes.
La disminución no se limita a regiones industrializadas. Según este estudio, también se observa en Sudamérica, Asia y África, lo que descarta que sea un problema exclusivo del hemisferio norte.
Datos recientes desde Europa
Un estudio danés con candidatos a donantes de esperma (2017–2022) encontró que, si bien el recuento total de espermatozoides se mantuvo estable, la motilidad —capacidad de movimiento— cayó entre un 16 % y 22 % después de 2019. Esto es clave, ya que la motilidad es determinante para lograr la fecundación.
Pronósticos poco alentadores
Un estudio publicado en The Lancet proyecta que, para 2100, la fertilidad estará por debajo del mínimo necesario para mantener estable la población (2,1 hijos por mujer) en más del 95 % de los países. Aunque este indicador mide la fertilidad total y no solo la masculina, la tendencia general refleja una reducción sostenida de la capacidad reproductiva.
Factores ambientales y químicos
Varios elementos de nuestro entorno influyen de forma negativa en la calidad del esperma. Comprender estos factores es clave para identificar las amenazas que ponen en riesgo la salud reproductiva masculina.
Contaminantes hormonales
Sustancias como los PFAS (perfluoroalquiladas), bisfenol A, ftalatos y pesticidas actúan como disruptores endocrinos. Estos compuestos interfieren con la producción hormonal masculina, afectando la espermatogénesis y reduciendo la calidad seminal.
Estudios recientes han confirmado la asociación entre niveles elevados de PFAS en sangre y menor concentración y motilidad espermática. Estas sustancias están presentes en envases, utensilios antiadherentes, ropa impermeable y espuma contra incendios.
Microplásticos en el aparato reproductor
En 2024, una investigación publicada en Toxicological Sciences detectó microplásticos en el 100 % de las muestras de tejido testicular humano analizadas. En modelos animales, su presencia se asoció a una disminución del conteo espermático. Aunque la causalidad en humanos aún está en estudio, el hallazgo refuerza la hipótesis de un impacto ambiental directo.
Influencia del clima y la temperatura
La espermatogénesis es sensible a la temperatura, requiriendo unos grados menos que la temperatura corporal. Un estudio multicéntrico publicado en Heliyon, con más de 78 000 muestras seminales evidenció que anomalías térmicas —tanto calor como frío extremos— reducen la concentración y motilidad espermática.
El cambio climático, con olas de calor más frecuentes e intensas, podría exacerbar esta vulnerabilidad, sobre todo en regiones sin acceso a medidas de enfriamiento adecuadas.
Impacto del estilo de vida y la obesidad
La obesidad es otro factor clave. Una investigación publicada en Reproductive Health encontró que un mayor índice de masa corporal y la obesidad abdominal se asociaban con una menor proporción de espermatozoides con morfología normal.
El exceso de tejido adiposo puede alterar el equilibrio hormonal, aumentar la temperatura escrotal y generar estrés oxidativo, todo lo cual perjudica la producción y calidad del esperma.
Otros factores en estudio
- Tabaquismo y alcohol: conocidos por inducir daño oxidativo y alterar la motilidad.
- Exposición ocupacional: trabajos con calor extremo o contacto con solventes y metales pesados afectan negativamente la fertilidad.
- Edad paterna avanzada: asociada con mayor fragmentación del ADN espermático.
Consecuencias a largo plazo
La disminución de la fertilidad masculina a nivel global no es solo un problema individual. Puede afectar el equilibrio demográfico, con sociedades envejecidas y menos población en edad laboral, generando tensiones económicas y sociales.
Incluso con avances en técnicas de reproducción asistida, una disminución significativa en la calidad seminal implica mayores dificultades, costos y desigualdades en el acceso a soluciones.
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Conclusión
La evidencia científica es clara: la fertilidad masculina está descendiendo a nivel mundial y las proyecciones indican que esta tendencia podría acentuarse. Factores como la exposición a contaminantes, el cambio climático, la obesidad y estilos de vida poco saludables juegan un papel relevante.
Abordar este desafío requiere investigación continua, reducción de la exposición a sustancias nocivas y promoción de hábitos saludables desde edades tempranas. Más allá de la ciencia, es un llamado urgente a preservar nuestra capacidad reproductiva y el futuro demográfico del planeta.
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