Salud-Bienestar

La falta de nuevos antibióticos pone en peligro los esfuerzos mundiales por contener las superbacterias.

La disminución de la inversión privada y la falta de innovación en el desarrollo de nuevos antibióticos están socavando los esfuerzos por combatir las infecciones farmacorresistentes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Dos nuevos informes ponen de manifiesto que hay muy pocos agentes antibióticos en vías de desarrollo. Los 60 productos en desarrollo (50 antibióticos y 10 biológicos) aportan pocos beneficios con respecto a los tratamientos existentes y muy pocos están concebidos específicamente para luchar contra las bacterias resistentes que representan una mayor amenaza (bacterias gramnegativas).

La antibioresistencia (el hecho que algunas bacterias se vuelven resistentes a los antibióticos) es una amenaza para la OMS, que teme que el mundo se encamine hacia una era en la que las infecciones comunes puedan volver a causar la muerte.

Aproximadamente 33.000 personas mueren cada año en Europa de una infección resistente a los antibióticos, según datos europeos, mientras que en Estados Unidos los fallecimientos se estiman en cerca de 35.000.

Descubiertos en la década de 1920, los antibióticos salvaron decenas de millones de vidas al luchar eficazmente contra enfermedades bacteriológicas como la neumonía, la tuberculosis y la meningitis.

Pero a lo largo de las décadas, las bacterias se modificaron para resistir estos medicamentos.

Las bacterias pueden volverse resistentes cuando los pacientes utilizan antibióticos que no necesitan, o no terminan su tratamiento, dando así a la bacteria la oportunidad de sobrevivir y desarrollar inmunidad.

La OMS publicó en 2017 la lista de patógenos prioritarios, en la que figuran 12 clases de bacterias —más el bacilo de la tuberculosis— que suponen un riesgo creciente para la salud humana porque son resistentes a la mayoría de los tratamientos existentes.

La lista fue elaborada por un grupo de expertos independientes dirigido por la OMS para alentar a la comunidad de investigación médica a desarrollar tratamientos innovadores contra estas bacterias resistentes.

De los 50 antibióticos en vías de desarrollo, 32 están concebidos para luchar contra patógenos considerados prioritarios por la OMS, pero la mayoría solo tienen beneficios limitados en comparación con los antibióticos existentes. Dos de ellos son activos contra las bacterias gramnegativas multirresistentes, que se están propagando rápidamente y requieren soluciones urgentes. 

Las bacterias gramnegativas, como Klebsiella pneumoniae y Escherichia coli, pueden causar infecciones graves y a menudo mortales que suponen una amenaza especialmente para las personas con sistemas inmunitarios debilitados o aún no plenamente desarrollados, como los recién nacidos, las poblaciones de edad avanzada, las personas que se someten a operaciones quirúrgicas y las personas en tratamiento contra el cáncer.

En el informe se pone de relieve una preocupante brecha en la actividad contra la NDM-1 (Nueva Delhi metalo-β-lactamasa 1) altamente resistente, ya que solo hay tres antibióticos en vías de desarrollo.

La NDM-1 hace que las bacterias sean resistentes a una amplia gama de antibióticos, incluidos los de la familia de los carbapenemas, que hoy en día son la última línea de defensa contra las infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos.

«Es importante centrar la inversión pública y privada en el desarrollo de tratamientos que sean eficaces contra las bacterias altamente resistentes porque se nos están agotando las opciones», dice Hanan Balkhy, Subdirectora General para la Resistencia a los Antimicrobianos de la OMS. «Y tenemos que asegurarnos de que una vez que tengamos estos nuevos tratamientos, estos estén disponibles para todas las personas que los necesiten».

Como dato más positivo cabe señalar que los agentes antibacterianos en vías de desarrollo para tratar la tuberculosis y la infección por Clostridium difficile (que provoca diarrea) son más prometedores, ya que más de la mitad de los tratamientos cumplen todos los criterios de innovación definidos por la OMS.

Fuente: Organización Mundial de la Salud.

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