En un mundo donde muchos se jubilan a los 60 o 65 años, Howard Tucker desafía todas las expectativas. A sus 102 años, no solo sigue activo como neurólogo, sino que ha sido reconocido por Guinness World Records como el médico en ejercicio más longevo del planeta.
Su vida es una inspiración para millones, no solo por su longevidad, sino por la lucidez mental y vitalidad que conserva.
Pero, ¿cuáles son los verdaderos secretos de longevidad de Howard Tucker? Este artículo explora sus hábitos personales y los confronta con la ciencia moderna para descubrir cómo mantenerse en forma física y mental a lo largo de los años.
Tener un propósito claro: el verdadero motor de la longevidad
Uno de los pilares en la vida de Tucker ha sido su firme decisión de no jubilarse. Para él, mantenerse activo profesionalmente no es una obligación, sino una fuente de motivación diaria.
Según una revisión publicada en International Psychogeriatrics, el sentido de propósito está vinculado a un 30% menos de riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores. Esto se debe a que tener metas, rutinas y razones para levantarse cada día estimula las funciones ejecutivas del cerebro.
Además, el estudio concluyó que el propósito actúa como un amortiguador frente a factores de riesgo como la soledad y la depresión, dos condiciones asociadas al deterioro cognitivo.
Tucker no solo lo intuye, lo vive: sigue enseñando, dando conferencias y participando en casos médico-legales a los 102 años.
Actividad física diaria: el poder de moverse
Otro de los secretos de longevidad de Howard Tucker es mantenerse físicamente activo todos los días. A pesar de su edad, camina en cinta, realiza caminatas al aire libre y usa raquetas de nieve cuando el clima lo permite.
Esto está en perfecta sintonía con la evidencia científica. Un estudio publicado en The Lancet demostró que solo 15 minutos diarios de actividad física moderada pueden reducir la mortalidad general en un 14% y aumentar la esperanza de vida en tres años.
Aún más, otro estudio publicado en JAMA Oncology, reveló que breves sesiones de actividad vigorosa de menos de 2 minutos, realizadas varias veces al día, pueden reducir el riesgo de cáncer entre un 17% y un 32% en personas inactivas.
Por otro lado, un estudio publicado en Circulation, demostró que realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa reduce la mortalidad por cualquier causa entre un 19% y un 31%.
Aprendizaje continuo y mente curiosa
Tucker no solo ejerce la medicina, también es abogado. Obtuvo su título de Derecho a los 67 años. Y aún hoy, con más de un siglo de vida, sigue aprendiendo sobre tecnología, historia y medicina.
La ciencia respalda este estilo de vida. Según un metaanálisis citado por Sutin et al. (2022), mantener una mente activa y desafiante está asociado a mejor memoria episódica, mayor fluidez verbal y menor deterioro cognitivo en adultos mayores.
Tener curiosidad, leer, aprender nuevos idiomas o habilidades ayuda a construir reserva cognitiva: una especie de “colchón” que protege al cerebro frente a enfermedades neurodegenerativas.
Relaciones sociales y emociones positivas
Howard Tucker ha dicho que evita el odio y se rodea de personas que ama. Vive con su esposa, también médica, y mantiene relaciones familiares activas.
Diversos estudios demuestran que las relaciones sociales estables y el apoyo emocional están asociados a menor riesgo de demencia, depresión y enfermedades cardiovasculares. La conexión social mejora la longevidad incluso más que dejar de fumar (Holt-Lunstad et al., 2010).
A su vez, el estudio publicado en International Psychogeriatrics, encontró que la soledad aumenta el riesgo de deterioro cognitivo, mientras que un fuerte sentido de propósito y conexión social lo reduce significativamente.
Alimentación consciente y moderación
Aunque Tucker no sigue una dieta estricta, prioriza frutas, verduras, pescado y evita el exceso de azúcares o grasas. Además, no fuma y consume alcohol de forma moderada.
Este patrón se asemeja al de las “Zonas Azules”, regiones del mundo con alta concentración de personas longevas, donde se come de forma moderada y equilibrada.
La ciencia ha demostrado que el control de porciones, junto con dietas basadas en vegetales y grasas saludables, está asociado con una mayor longevidad y menor incidencia de enfermedades crónicas.
Según Lee et al. (2022), una dieta saludable y la actividad física combinadas son claves para reducir el riesgo de muerte por causas cardiovasculares o cáncer.
Sueño reparador y control del estrés
Tucker mantiene rutinas de sueño regulares y evita el estrés innecesario. Aunque no ha enfatizado estos hábitos públicamente, la ciencia ha mostrado que el sueño de calidad es esencial para la reparación cerebral, el equilibrio hormonal y la consolidación de la memoria.
Dormir entre 7 y 8 horas por noche está asociado a menor riesgo de deterioro cognitivo, obesidad, hipertensión y depresión. Asimismo, manejar el estrés mediante meditación, respiración consciente o pasatiempos disminuye la inflamación crónica, un factor clave en el envejecimiento celular.
El cerebro se «devora» a sí mismo por falta de sueño prolongado.
Conclusión
Howard Tucker no es solo un caso excepcional de longevidad, sino un ejemplo viviente de cómo combinar ciencia, sentido común y pasión por la vida. Sus secretos de longevidad no son elixires mágicos, sino hábitos accesibles para muchos: mantenerse activo, pensar positivamente, cultivar relaciones significativas, aprender sin cesar y cuidar el cuerpo.
La evidencia científica moderna respalda cada uno de estos pilares. En un mundo que busca fórmulas milagrosas para envejecer bien, la vida de Tucker nos recuerda que la coherencia diaria, el propósito y la moderación pueden ser los aliados más poderosos para vivir más y mejor.
- Lee, D. H., Rezende, L. F. M., Joh., et al. (2022). Long-term leisure-time physical activity intensity and all-cause and cause-specific mortality: a prospective cohort of US adults. Circulation. DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA.121.058162
- Sutin, A. R., Luchetti, M., & Terracciano, A. (2022). The benefits of a sense of purpose in life for healthier cognitive aging. International Psychogeriatrics. DOI: 10.1017/S1041610222000837
- Stamatakis, E., Ahmadi, M. N., Friedenreich, C. M., et al. (2023). Vigorous intermittent lifestyle physical activity and cancer incidence among nonexercising adults: The UK Biobank Accelerometry Study. JAMA Oncology. DOI: 10.1001/jamaoncol.2023.1830
- Wen, C. P., Wai, J. P. M., Tsai, M. K., Yang, Y. C., et al. (2011). Minimum amount of physical activity for reduced mortality and extended life expectancy: a prospective cohort study. The Lancet. DOI: 10.1016/S0140-6736(11)60749-6
- Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., & Layton, J. B. (2010). Social relationships and mortality risk: a meta-analytic review. PLoS Medicine. DOI: 10.1371/journal.pmed.1000316
