Un estudio internacional demuestra que seguir un programa de ejercicio físico mejora la supervivencia en pacientes con cáncer de colon que recibieron tratamiento con quimioterapia. Durante muchos años, el ejercicio fue considerado solo una herramienta para mejorar el estado de ánimo o mantener la forma física. Hoy, es mucho más que eso.
Un nuevo estudio clínico, publicado en The New England Journal of Medicine, ofrece evidencia sólida de que el ejercicio estructurado puede aumentar la supervivencia en personas que han tenido cáncer de colon.
¿Dónde y cómo se realizó el estudio científico?
Este ensayo clínico de fase 3 se llevó a cabo en 55 centros médicos, principalmente en Canadá, entre 2009 y 2024. Fue coordinado por el grupo CHALLENGE. La investigación fue dirigida por la doctora Janette L. Vardy y el doctor Kerry S. Courneya, junto a un equipo multidisciplinario de oncólogos, fisioterapeutas y epidemiólogos.
Los resultados publicados son considerados de evidencia de nivel 1, el más alto en jerarquía científica, ya que se basan en un ensayo aleatorizado, prospectivo y controlado. La revista médica que publicó el trabajo es una de las más prestigiosas a nivel mundial: The New England Journal of Medicine.
¿Quiénes participaron y qué hicieron durante el estudio?
Un total de 889 personas con cáncer de colon resecado participaron del estudio. Todas habían finalizado su quimioterapia adyuvante, es decir, un tratamiento posterior a la cirugía para evitar recaídas.
Fueron asignadas aleatoriamente a uno de dos grupos:
- Grupo de ejercicio estructurado (445 personas)
- Grupo de educación para la salud (444 personas)
El grupo de ejercicio realizó un programa físico supervisado durante tres años, con metas progresivas, sesiones semanales y seguimiento clínico. El grupo de educación solo recibió materiales informativos impresos y consejos generales de salud, sin actividad física planificada.
Ambos grupos fueron monitoreados durante casi ocho años para evaluar sus tasas de recaída, supervivencia y posibles efectos adversos.
¿Qué tipo de ejercicios hicieron los participantes?
Las personas asignadas al grupo de ejercicio realizaron actividad física aeróbica moderada a vigorosa, adaptada a su edad y condición.
El plan se estructuró con el siguiente esquema general:
- 150 minutos por semana de actividad aeróbica (como caminar, nadar o bicicleta)
- Entrenamientos divididos en 3 a 5 sesiones semanales
- Supervisión por profesionales del ejercicio oncológico
- Apoyo motivacional, llamadas y seguimiento clínico cada mes
Este enfoque permitió adaptar los ejercicios a personas mayores, con limitaciones físicas o que nunca antes habían hecho ejercicio regularmente.
¿Qué resultados obtuvo el estudio clínico?
Los beneficios del ejercicio físico fueron claros y medibles. A continuación se resumen los principales hallazgos del estudio:
1. Supervivencia libre de enfermedad a 5 años:
- 80,3 % en el grupo que hizo ejercicio
- 73,9 % en el grupo que no lo hizo
- Diferencia: 6,4 puntos porcentuales (estadísticamente significativa)
2. Reducción del riesgo de recaída o muerte:
- El grupo de ejercicio tuvo una reducción del 28 % en el riesgo de recaída, aparición de nuevo cáncer o muerte por cualquier causa
3. Supervivencia total a 8 años:
- 90,3 % en el grupo de ejercicio
- 83,2 % en el grupo educativo
- Diferencia: 7,1 puntos porcentuales
4. Cociente de riesgo de muerte global:
- Reducción del 37 % en el grupo que hizo ejercicio (valor de p = 0,02)
Estos datos son contundentes: el ejercicio no solo mejora el bienestar, sino que puede prolongar la vida y reducir el riesgo de recaída.
¿Hubo efectos adversos? ¿Es seguro para todos?
Como todo tratamiento, el ejercicio también tuvo efectos secundarios, aunque fueron leves y controlables. Los investigadores informaron:
- 18,5 % de los pacientes del grupo de ejercicio presentó molestias musculoesqueléticas
- 11,5 % en el grupo educativo reportó efectos similares
Estos efectos incluyeron dolor muscular, fatiga y rigidez, especialmente en las primeras semanas del programa. Sin embargo, ninguno fue grave o irreversible. Todos los eventos adversos fueron abordados con descanso, adaptaciones del programa o fisioterapia.
Los autores concluyen que el ejercicio es seguro y recomendable para la mayoría de los sobrevivientes de cáncer de colon.
¿Por qué el ejercicio ayuda a prevenir recaídas?
El ejercicio regular estimula múltiples procesos fisiológicos que protegen al cuerpo del cáncer:
- Mejora el sistema inmunológico y reduce la inflamación crónica
- Disminuye la grasa visceral, relacionada con mayor riesgo de recaídas
- Regula hormonas como la insulina y el cortisol
- Mejora la salud intestinal, clave en el cáncer de colon
- Aumenta el bienestar emocional y la adherencia a controles médicos
Estos beneficios se combinan para reducir el riesgo de que el cáncer regrese o que aparezca uno nuevo. Además, mejora el sueño, el apetito, la movilidad y la calidad de vida general.
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Conclusión
Este estudio no deja dudas: el ejercicio físico, cuando es planificado y adaptado, aumenta las probabilidades de vivir más tiempo y sin recaídas. Después de una cirugía de cáncer de colon y quimioterapia, muchas personas se preguntan qué pueden hacer para evitar que el cáncer regrese. La respuesta ya no es solo “esperar”. Ahora sabemos que moverse es parte activa del tratamiento.
Este trabajo marca un antes y un después en la oncología. El ejercicio debe considerarse como una herramienta médica, no solo como una recomendación general. Y lo mejor: no se necesita un gimnasio costoso ni máquinas sofisticadas. Solo se necesita voluntad, guía profesional y constancia.
- Courneya, K. S., et al. (2025). Structured Exercise after Adjuvant Chemotherapy for Colon Cancer. The New England Journal of Medicine.
