Aunque parezca increíble, un escarabajo que se alimenta de animales muertos podría cambiar el futuro de la medicina. Se trata del escarabajo enterrador americano (Nicrophorus americanus), una especie que está en peligro en Estados Unidos. Este insecto no solo recicla nutrientes al enterrar pequeños cadáveres. También podría ser la clave para descubrir nuevos antibióticos. Y, según un nuevo estudio, además soporta mejor de lo que se pensaba algunos pesticidas modernos.
La investigación fue publicada en la revista científica PLOS ONE. El estudio fue liderado por Michael C. Cavallaro y su equipo, que llevan más de 20 años investigando a esta especie.
El peligro oculto de los pesticidas invisibles
Los científicos se centraron en un tipo de pesticida muy usado: los neonicotinoides. Estos productos químicos se aplican en cultivos como el maíz o la soya y pueden permanecer activos por semanas en el ambiente. El insecticida estudiado fue imidacloprid, uno de los más comunes en la agricultura mundial.
Aunque están diseñados para matar plagas, los neonicotinoides también afectan a insectos beneficiosos. El escarabajo enterrador, por ejemplo, no es una plaga, pero igual puede resultar dañado por este químico.
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Así fue el experimento que hizo saltar las alarmas
Para comprobar el efecto del imidacloprid, los investigadores usaron una dosis baja: solo 58.9 nanogramos por escarabajo. Esta dosis representa la LD10, es decir, la cantidad que mata al 10% de los insectos expuestos. Primero, los científicos observaron el comportamiento de los escarabajos durante 10 minutos tras recibir la dosis. Luego, evaluaron su supervivencia durante los siguientes 10 días.
Usaron un software especial llamado EthoVision-XT para medir cuánto se movían los escarabajos y a qué velocidad. Además, anotaron si mostraban comportamientos extraños como voltearse o intentar volar sin éxito.
Cambios en su conducta que podrían costarles la vida
Los resultados fueron sorprendentes. Los escarabajos expuestos al pesticida se volvieron hiperactivos. Se movían cuatro veces más que los escarabajos del grupo de control, y también iban mucho más rápido. Algunos extendían las alas sin volar o se daban vuelta sobre su espalda.
Este comportamiento anormal puede ser peligroso. En lugar de quedarse quietos y fingir estar muertos (una táctica que usan para evitar depredadores), los escarabajos se volvían más visibles.
Eso significa que, en la naturaleza, podrían ser comidos más fácilmente por otros animales.
Además, la exposición al pesticida no solo alteró su conducta. También afectó su supervivencia a largo plazo. Aunque todos los escarabajos del grupo de control sobrevivieron, el 30% de los expuestos a una sola dosis murieron. Y cuando la dosis se repitió, la mortalidad subió al 50%.
Su microbioma podría esconder la cura del futuro
Pero este escarabajo no solo resiste pesticidas. También tiene en su cuerpo microbios que ayudan a conservar la carne podrida sin que se descomponga. Gracias a esto, puede alimentar a sus crías sin que aparezcan bacterias peligrosas o moho.
Este microbioma, que es como una colección de bacterias buenas, podría ayudar a crear nuevos antibióticos para humanos. Ya se han identificado 11 tipos de bacterias únicas en su cuerpo, y una de ellas es totalmente nueva para la ciencia.
Además, los científicos creen que parte de esta resistencia a pesticidas podría estar relacionada con estos microbios. Incluso podría haber genes especiales que ayuden al escarabajo a descomponer los químicos tóxicos. Estudiar su genoma completo será el siguiente paso de esta línea de investigación.
¿Por qué es importante protegerlo ahora mismo?
En 1989, el escarabajo enterrador fue clasificado como una especie en peligro de extinción en Estados Unidos. Gracias a los programas de repoblación, su estado cambió a “amenazado” en 2020.
Sin embargo, sigue enfrentando muchos peligros. La exposición a pesticidas, como demuestra este estudio, puede afectar tanto su comportamiento como su supervivencia. Y al tratarse de una especie clave en el ecosistema, su desaparición tendría consecuencias graves.
Protegerlo es vital no solo por el medio ambiente, sino también por el potencial biomédico que representa. Este pequeño insecto podría ser una fuente valiosa de nuevas medicinas para combatir bacterias resistentes.
Conclusión
El escarabajo enterrador americano es mucho más que un simple insecto que come carne podrida. Es un héroe oculto del ecosistema y un posible aliado en la lucha contra enfermedades mortales. El estudio publicado en PLOS ONE deja claro que los pesticidas afectan su conducta y aumentan su riesgo de morir. Pero también resalta que su microbioma y genética podrían ayudarnos a crear nuevos antibióticos y entender la resistencia a pesticidas. Proteger a esta especie es proteger la salud de todos. Y quizá, en el futuro, su nombre esté en las etiquetas de medicamentos que salven vidas.
- Cavallaro, M. C., et al. (2025). Neonicotinoid exposure causes behavioral impairment and delayed mortality of the federally threatened American burying beetle, Nicrophorus americanus. PLOS ONE, 20(1), e0314243.




