La conducta de apareamiento en los anfibios ha fascinado a los científicos durante décadas, y las ranas no son la excepción. En muchas especies, la reproducción ocurre de manera “explosiva”, con cientos de individuos congregándose en charcas o estanques en un corto periodo de tiempo. Este comportamiento genera una intensa competencia entre los machos, que superan en número a las hembras y buscan aferrarse a ellas en el amplexo, la posición reproductiva característica de las ranas.
Hasta hace poco, se pensaba que las hembras eran pasivas ante el acoso de múltiples machos, lo que en ocasiones podía llevar a su agotamiento o incluso la muerte. Sin embargo, un estudio publicado en Royal Society Open Science ha revelado que algunas hembras despliegan estrategias efectivas para evitar el amplexo forzado. En este artículo, exploraremos cómo estas conductas les permiten seleccionar mejor a sus parejas y aumentar sus posibilidades de supervivencia.
La estrategia de fingir la muerte
La tanatosis, o fingir la muerte, se asocia generalmente con una respuesta defensiva frente a depredadores. En animales de distintos grupos (artrópodos, aves, mamíferos), se ha observado que hacerse el muerto puede servir para disuadir la predación en un momento crítico. Sorprendentemente, en el caso de la rana común europea, esta conducta también aparece en el contexto reproductivo.
Al ser capturadas por un macho indeseado, algunas hembras extienden extremidades y quedan completamente inmóviles, simulando un estado de inerte rigidez corporal. Este recurso inusual hace que el macho, en muchas ocasiones, termine liberándolas, lo cual aumenta las posibilidades de la hembra de escapar y, de ser necesario, elegir un compañero más adecuado.
Esta conducta de fingir la muerte se observa más frecuentemente en hembras más pequeñas y, muy probablemente, más jóvenes. Las hembras de mayor tamaño parecen apoyarse más en otros recursos de defensa, como la rotación corporal o la vocalización de llamadas de liberación.
Sin embargo, la tanatosis puede conferir ventajas en situaciones de alta densidad, donde los movimientos fuertes atraen aún más la atención de múltiples machos, lo que incrementa el riesgo de formar una “bola de apareamiento” (múltiples machos luchando por aparearse con una sola hembra). En esos casos, que la hembra permanezca inmóvil y “fingiendo la muerte” puede, paradójicamente, reducir el interés de los machos.
Otras conductas para evitar a los machos
Además de la tanatosis, se han documentado otras dos respuestas defensivas en las hembras de esta especie:
Rotación corporal: La hembra comienza a rotar sobre su propio eje mientras el macho intenta sujetarla con sus extremidades delanteras. Este movimiento, aunque enérgico, puede resultar eficaz en disuadir al macho y forzarlo a soltarla. Si la hembra logra darle la vuelta al macho y sumergirlo en el agua, éste podría verse obligado a liberarla para no ahogarse.
Llamadas de liberación: La rana emite una serie de vocalizaciones de “queja” o “chillido” similar a las llamadas de liberación que usan los machos cuando son agarrados erróneamente por otro macho. Tradicionalmente se creía que estas llamadas eran exclusivas de los machos, pero se ha comprobado que las hembras también las utilizan ante situaciones de coerción sexual.
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Importancia para la conservación
La rana común europea es una especie ampliamente distribuida en el continente, pero muchas de sus poblaciones se encuentran afectadas por la degradación de hábitats, la contaminación del agua y el cambio climático. Conocer los mecanismos de defensa y estrategias de apareamiento aporta información valiosa para diseñar planes de conservación y monitoreo poblacional.
Si las poblaciones sufren una disminución drástica en el número de hembras o un desequilibrio en la proporción de sexos, el sistema de apareamiento explosivo se vuelve más riesgoso y puede afectar la capacidad reproductiva de la especie. Por ello, entender la conducta defensiva de las hembras no solo es un tema de interés biológico, sino también un aspecto clave para la conservación y el manejo de estas poblaciones.
Aplicación de hallazgos a otras especies de anfibios
El hallazgo de tanatosis en Rana temporaria plantea nuevas preguntas sobre qué tan extendida podría estar esta estrategia en otras especies de anfibios. Si bien se han documentado comportamientos similares en un número reducido de especies, como algunos tritones, el presente estudio sugiere que esta conducta podría ser más común de lo que se pensaba.
Ante esto, los herpetólogos y ecólogos deberían considerar la posibilidad de la tanatosis en sus investigaciones. Comprender la frecuencia y el papel de estas tácticas defensivas permitiría construir una visión más completa sobre la biología reproductiva de los anfibios y las presiones selectivas que moldean su comportamiento.
Conclusión.
El hecho de que algunas hembras de ranas “finjan la muerte” para evadir el apareamiento con machos no deseados es un descubrimiento que desafía la noción previa de que las hembras están indefensas ante la competencia sexual explosiva. Junto con la rotación corporal y las llamadas de liberación, la tanatosis representa una novedosa línea de investigación sobre la conducta reproductiva en anfibios.
Comprender la complejidad de estas estrategias no sólo enriquece nuestro conocimiento sobre la conducta animal, sino que también añade una capa de detalle crucial para la conservación y manejo de las poblaciones de ranas, especialmente en hábitats alterados por la actividad humana.
- Dittrich, C., & Rödel, M. O. (2023). Drop dead! Female mate avoidance in an explosively breeding frog. Royal Society Open Science. DOI: 10.1098/rsos.230742
- Humphreys, R. K., & Ruxton, G. D. (2018). A review of thanatosis (death feigning) as an anti-predator behaviour. Behavioural Ecology and Sociobiology. DOI: 10.1007/s00265-017-2436-8




