La decisión de tener hijos despierta un intenso debate que abarca factores médicos, psicológicos y sociales. Para muchas parejas, la pregunta fundamental es: ¿cuál es la mejor edad para tener hijos?
Durante las últimas décadas, numerosos países han experimentado un aumento constante en la edad de la madre al momento de tener su primer hijo. Esta postergación de la maternidad se vincula a factores como la búsqueda de estabilidad laboral, el deseo de una formación académica prolongada y la decisión de consolidar una relación de pareja.
Del mismo modo, la edad paterna también ha aumentado de forma sostenida, lo que ha estimulado estudios orientados a identificar los efectos de la paternidad tardía en la salud y el desarrollo de los hijos.
¿Cuál es la mejor edad para tener hijos?
Reserva ovárica y mayor fertilidad
Distintos estudios señalan que el pico de fertilidad en las mujeres se da entre los 20 y los 30 años. A partir de los 35 años, la reserva ovárica —es decir, la cantidad y calidad de óvulos— disminuye a un ritmo acelerado, lo que aumenta el tiempo necesario para concebir y reduce las probabilidades de un embarazo exitoso.
Aunque muchas mujeres logran embarazos saludables a edades mayores, la estadística sugiere que, en promedio, la fertilidad disminuye de forma progresiva.
Riesgos obstétricos asociados
El paso de los años no solo afecta las tasas de concepción, sino que también incrementa el riesgo de complicaciones durante el embarazo. Investigaciones señalan una mayor incidencia de diabetes gestacional, preeclampsia y partos prematuros en mujeres por encima de los 35.
Asimismo, el riesgo de anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down, se eleva significativamente conforme avanza la edad materna.
Edad paternal en la salud del hijo
Durante largo tiempo, el foco se centró en la edad materna como factor determinante en la fertilidad y la salud del recién nacido. Sin embargo, estudios recientes plantean que la edad del padre también influye en el desarrollo del bebé.
Aunque los hombres producen espermatozoides de manera continua, la calidad espermática puede verse afectada por mutaciones de novo, que aumentan con los años.
Efectos en el neurodesarrollo
Algunos trabajos han sugerido que la paternidad a edades avanzadas podría relacionarse con un mayor riesgo de trastornos del espectro autista y esquizofrenia en la descendencia.
El vínculo causal no está completamente dilucidado, y no todos los hijos de padres mayores presentarán dichos trastornos. Sin embargo, comprender estos hallazgos es esencial para parejas que deciden retrasar la paternidad.
El equilibrio entre ventajas y desventajas
Maternidad temprana
- Ventajas: Mayor reserva ovárica, menor riesgo de complicaciones genéticas y un proceso de concepción más rápido.
- Desventajas: Algunos padres podrían sentir inestabilidad en ámbitos laborales o económicos, y quizás no hayan completado ciertos logros académicos o profesionales.
Maternidad tardía
- Ventajas: Madurez emocional, logros profesionales consolidados y estabilidad financiera.
- Desventajas: Incremento del riesgo de complicaciones obstétricas, mayor necesidad de tratamientos de reproducción asistida, así como un posible aumento en la probabilidad de mutaciones en la descendencia.
Consejos médicos y planificación
Asesoría genética y pruebas de fertilidad
La planeación familiar se beneficia de un enfoque multidisciplinario. Ginecólogos, genetistas y especialistas en reproducción asistida pueden ofrecer un panorama más amplio.
Las pruebas de reserva ovárica —como la medición de la hormona antimülleriana— y los análisis de la calidad del esperma brindan información clave para tomar decisiones.
Si bien estas pruebas no garantizan la concepción, sí permiten anticipar potenciales complicaciones y establecer un plan de acción.
Reproducción asistida: un recurso valioso
La fecundación in vitro (FIV) y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) han ayudado a millones de parejas con problemas de fertilidad a concebir. No obstante, la efectividad de estos tratamientos también se ve afectada por la edad, sobre todo la materna.
Aun cuando la ciencia ha logrado avances significativos, es importante comprender que estas técnicas no son una solución infalible y que los costos —tanto emocionales como económicos— pueden ser elevados.
Otros factores que influyen en la decisión
Aspectos psicológicos y sociales
Decidir cuándo tener un hijo no solo depende de consideraciones biomédicas. La motivación personal, la estabilidad de la relación de pareja y el apoyo familiar también desempeñan un rol fundamental.
En este sentido, muchas personas eligen postergar la maternidad y la paternidad hasta sentirse preparadas anímicamente o hasta haber consolidado su situación económica.
Calidad de vida futura
Diversas investigaciones señalan que contar con estabilidad personal y profesional influye en la crianza de los hijos, reduciendo el estrés y fomentando un ambiente más propicio para su desarrollo.
Sin embargo, es esencial equilibrar dichos aspectos con los riesgos asociados a la edad avanzada, tanto para la salud de la madre como para la del bebé.
Conclusión
En la pregunta “¿cuál es la mejor edad para tener hijos?” confluyen múltiples perspectivas. Desde el punto de vista biológico, la evidencia indica que concebir antes de los 35 años en las mujeres y antes de los 40 en los hombres reduce varios riesgos asociados. No obstante, factores emocionales, laborales y relacionales también deben sopesarse cuidadosamente.
En definitiva, no existe una única respuesta válida para todas las personas. Cada familia debe valorar sus circunstancias y prioridades, siempre con la guía de profesionales en el área de la salud. La ciencia provee datos útiles para sopesar beneficios y riesgos, pero la decisión final dependerá de la combinación de deseos personales, condiciones médicas y contextos de vida que caracterizan a cada historia familiar.
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Muy cierto,la edad más adulta para ser padres,no es bueno,como hija de padres de más de 40años,la relación se vuelve muy díficil durante la pubertad,,y realmente no es lo mejor,gracias por la nota