Un nuevo estudio científico sugiere que el consumo de pescado durante el embarazo podría reducir el riesgo de que el bebé desarrolle rasgos relacionados con el autismo. Esta investigación fue publicada en The American Journal of Clinical Nutrition. Aunque muchas personas creen que tomar suplementos de omega-3 es suficiente, este estudio muestra que comer pescado puede tener un efecto más positivo en el desarrollo del cerebro del bebé.
¿Por qué es importante el pescado en el embarazo?
El pescado es una fuente rica en ácidos grasos omega-3, especialmente DHA, un nutriente esencial para el desarrollo cerebral del feto. Sin embargo, muchas embarazadas no consumen suficiente pescado por miedo al mercurio. Este estudio ayuda a aclarar que consumir pescado con moderación podría tener grandes beneficios para el bebé, incluso en la reducción de trastornos como el autismo.
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¿Qué hicieron los investigadores?
Un equipo de científicos analizó los datos de más de 4,500 mujeres embarazadas y sus hijos. Todos participaron en el consorcio de cohortes ECHO, un gran proyecto que estudia cómo el ambiente afecta la salud infantil.
Los niños nacieron entre 1999 y 2019. Los investigadores recolectaron información sobre el consumo de pescado y suplementos de omega-3 durante el embarazo. Luego, observaron si los niños habían sido diagnosticados con autismo o presentaban comportamientos relacionados con el espectro autista.
Una comparación muy clara
Los investigadores compararon a mujeres que no comieron pescado con aquellas que sí lo hicieron, incluso aunque solo lo comieran una vez por semana. Los resultados fueron sorprendentes.
Las madres que comieron pescado durante el embarazo tuvieron un 16 % menos de probabilidades de tener hijos diagnosticados con autismo. Además, estos niños mostraron menos síntomas relacionados con el autismo en pruebas específicas de comportamiento.
¿Y qué pasa con los suplementos?
Curiosamente, las mujeres que tomaron suplementos de omega-3 no obtuvieron los mismos beneficios. Aunque hubo una leve mejora en los puntajes de comportamiento, no se detectó una relación clara con la reducción del autismo.
Esto sugiere que los nutrientes del pescado podrían tener una acción más potente o que existen otros componentes naturales en el pescado que no están presentes en los suplementos.
¿Cuánto pescado es suficiente?
Los efectos positivos se observaron incluso en mujeres que comieron pescado solo una o dos veces por semana. Por lo tanto, no se necesita un consumo elevado para obtener beneficios. Además, los investigadores indicaron que todos los tipos de consumo —desde ocasional hasta frecuente— mostraron resultados similares. Lo importante parece ser comer pescado, aunque sea poco.
Un mensaje clave para futuras madres
En Estados Unidos, muchas mujeres embarazadas comen muy poco pescado o lo evitan completamente. Esto podría ser un error, según los autores del estudio, ya que el bajo consumo de pescado y el aumento de los casos de autismo podrían estar relacionados.
Este estudio propone que se necesita una mejor información pública sobre el consumo seguro de pescado durante el embarazo. Elegir pescados bajos en mercurio, como el salmón o las sardinas, puede ser una gran opción para la salud del bebé.
¿Qué tipo de pescado es seguro?
Los pescados con bajo contenido de mercurio son los más recomendables. Algunos ejemplos incluyen:
- Salmón
- Sardinas
- Trucha
- Arenque
- Bacalao
Se deben evitar pescados como el pez espada, el tiburón y el atún rojo, ya que tienen niveles más altos de mercurio, que sí pueden afectar negativamente al bebé.
No todo lo que brilla es omega-3 en cápsulas
Este estudio también invita a reflexionar sobre el uso excesivo de suplementos. Muchas veces pensamos que tomar una cápsula es igual de bueno que comer un alimento real, pero no siempre es así. El pescado contiene una combinación de nutrientes únicos que tal vez no se puedan replicar en un frasco de pastillas. Por eso, los científicos recomiendan priorizar los alimentos naturales siempre que sea posible.
Conclusión
Comer pescado durante el embarazo, incluso en pequeñas cantidades, podría reducir el riesgo de que el bebé desarrolle síntomas relacionados con el autismo. Por otro lado, los suplementos de omega-3 no parecen tener el mismo efecto.
Este descubrimiento es importante porque ofrece una estrategia simple, natural y económica para mejorar la salud cerebral del bebé desde el embarazo. Eso sí, siempre eligiendo pescados bajos en mercurio. La investigación fue publicada en The American Journal of Clinical Nutrition, una de las revistas científicas más importantes del mundo en temas de nutrición y salud.
- Lyall, K., et al. (2024). Association of maternal fish consumption and ω-3 supplement use during pregnancy with child autism-related outcomes: Results from a cohort consortium analysis. The American Journal of Clinical Nutrition, 120(3), 583-592.
