Hace más de un siglo los científicos notaron que los humanos poseen niveles inusualmente altos de ácido úrico en comparación con otros mamíferos. Esta sustancia, producto del metabolismo de las purinas, puede acumularse y provocar enfermedades dolorosas como la gota. A diferencia de otras especies, los humanos carecen de uricasa, la enzima encargada de degradar el ácido úrico.
La pérdida de este gen ocurrió entre 29 y 20 millones de años atrás, coincidiendo con el origen de los ancestros de los simios. Durante mucho tiempo, se pensó que esta mutación fue neutral, pero nuevas hipótesis sugieren que pudo haber favorecido la supervivencia en épocas de escasez energética.
Ahora, un estudio publicado en Scientific Reports demuestra que reviven gen perdido de uricasa en células humanas mediante la inserción de una versión ancestral del gen utilizando CRISPR-Cas9. Los resultados abren una puerta inédita para tratar la gota y la hiperuricemia.
El gen antiguo contra la gota
Según el artículo, los investigadores introdujeron un gen de uricasa ancestral en células hepáticas humanas. La elección del hígado no fue casual: es el órgano principal donde ocurre la degradación del ácido úrico en mamíferos no primates.
El gen revivido fue insertado en un sitio seguro del genoma, conocido como AAVS1, lo que garantizó su expresión sin alterar funciones esenciales. Los científicos confirmaron que la proteína producida se localizó en los peroxisomas, orgánulos especializados en el metabolismo oxidativo.
Lo más importante es que las células modificadas lograron degradar eficazmente el ácido úrico. Incluso bajo concentraciones altas, la uricasa ancestral redujo los niveles a valores considerados seguros, simulando lo que ocurre en especies que nunca perdieron la enzima.
Un puente entre evolución y medicina
¿Por qué los humanos perdieron este gen? Una hipótesis, conocida como la del “gen ahorrador”, plantea que niveles altos de ácido úrico ayudaban a transformar fructosa en grasa. Esta capacidad pudo haber brindado una ventaja durante periodos de hambre, almacenando energía en forma de triglicéridos.
Sin embargo, en la actualidad esa ventaja se convirtió en riesgo. La abundancia de azúcares y alimentos procesados dispara el ácido úrico y aumenta la frecuencia de gota, hipertensión y enfermedades renales. Aquí es donde la biotecnología moderna ofrece una corrección evolutiva.
El estudio comprobó que, al reintroducir la uricasa ancestral, las células humanas no solo reducen el ácido úrico, sino también la acumulación de triglicéridos inducida por fructosa. Esto sugiere un beneficio metabólico que podría aplicarse en enfermedades modernas.
Resultados prometedores en laboratorio
Los investigadores cultivaron células hepáticas en dos modelos: monocapas y esferoides tridimensionales, que imitan mejor el tejido real. En ambos, el gen revivido mostró actividad funcional. Las células degradaron ácido úrico y evitaron el aumento de grasa asociado al consumo de fructosa.
Además, las pruebas de localización confirmaron que la enzima actuaba en los peroxisomas, evitando efectos tóxicos. El sistema se diseñó para que la uricasa funcionara a largo plazo dentro de las células, a diferencia de las terapias con enzimas recombinantes, que suelen generar rechazo inmunológico.
Aunque los experimentos se realizaron en cultivos celulares, los resultados sugieren que esta estrategia podría convertirse en una terapia génica para humanos. El uso de nanopartículas lipídicas, similares a las empleadas en vacunas de ARNm, podría permitir la entrega segura del gen al hígado.
Una nueva frontera en terapias génicas
Actualmente, los tratamientos para la gota incluyen inhibidores de la enzima xantina oxidasa y uricasas recombinantes. Sin embargo, muchos pacientes no responden bien o presentan efectos secundarios graves. Una terapia génica estable que restaure la función perdida sería una solución más duradera【7†source】.
Conforme al estudio, esta aproximación podría ofrecer varias ventajas: neutralizar subproductos tóxicos dentro de peroxisomas, evitar la inmunogenicidad y mantener una actividad sostenida del gen. Se trata de un enfoque innovador que combina evolución molecular y biomedicina.
Los investigadores reconocen que aún se necesita evaluar la seguridad en modelos animales y, posteriormente, en ensayos clínicos. No obstante, el hecho de revivir gen perdido en células humanas marca un hito en la investigación sobre enfermedades metabólicas.
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Conclusión:
La reactivación de un gen que la evolución apagó hace millones de años ofrece una visión sorprendente de la biología humana. Lo que alguna vez fue ventajoso para sobrevivir, hoy se convirtió en una carga para nuestra salud.
Este estudio demuestra que ciencia y evolución pueden dialogar. El gen antiguo contra la gota no solo explica nuestro pasado, también abre oportunidades terapéuticas para millones de personas que sufren hiperuricemia. Un avance que podría transformar la medicina preventiva y restaurar un equilibrio perdido.
- Balico, L. L., & Gaucher, E. A. (2025). Genomic insertion of ancestral uricase into human liver cells to determine metabolic consequences of pseudogenization. Scientific Reports. DOI: 10.1038/s41598-025-10551-8
