Hay momentos en los que la mente humana se enfrenta a lo inimaginable. Las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, ocurren cuando una persona se encuentra al borde de perder la vida y, sin embargo, experimenta algo que desafía toda explicación médica. Estas vivencias, intensas y profundamente transformadoras, han intrigado a la ciencia durante décadas.
Un reciente estudio publicado en Psychology of Consciousness exploró los efectos psicológicos de casi morir, analizando los cambios emocionales, conductuales y espirituales en 167 personas que sobrevivieron a una ECM.
Los resultados revelan que, aunque muchas personas encuentran paz y un nuevo sentido de vida, otras enfrentan miedo, aislamiento o dificultad para reintegrarse a su entorno. Comprender estos cambios es crucial para brindar apoyo adecuado.
Rasgos comunes de una experiencia cercana a la muerte
Las ECM suelen producirse durante crisis médicas graves, como infartos o accidentes. Los participantes del estudio describieron sensaciones de paz, luz intensa, percepción fuera del cuerpo o encuentros con seres fallecidos. Según el estudio, estos episodios comparten una estructura universal, independientemente de la cultura o religión.
En promedio, el 17% de los pacientes críticos ha tenido una ECM. Los investigadores destacan que muchos perciben la vivencia como más real que la realidad misma, lo que provoca un fuerte impacto emocional. Este cambio de conciencia puede generar una nueva comprensión de la existencia y un renovado valor por la vida.
Sin embargo, no todas las experiencias son agradables. Entre un 10% y 22% de los casos se describen como angustiantes, con sensaciones de oscuridad o miedo extremo. Estas vivencias pueden dejar huellas emocionales profundas y requerir apoyo especializado para su integración psicológica.
Transformaciones emocionales y conductuales posteriores
Tras una ECM, la mayoría de los participantes experimenta una disminución del miedo a la muerte y un aumento en la empatía y la compasión. Muchos expresan un deseo de ayudar a los demás y un desapego de las metas materiales. Estos cambios, documentados por los investigadores, reflejan un proceso de crecimiento espiritual y personal.
No obstante, el regreso a la vida cotidiana puede resultar confuso. Algunos sienten que su entorno ya no los comprende, o que la realidad carece de sentido frente a lo vivido. Este choque de percepciones genera lo que los investigadores llaman problemas de reinserción, comparables al síndrome de “choque cultural”.
A nivel clínico, algunos sobrevivientes presentan síntomas de ansiedad, depresión o estrés postraumático. De acuerdo al estudio, alrededor del 20% reportó conflictos familiares y un porcentaje similar ruptura de relaciones. El impacto emocional puede prolongarse durante años si no se recibe acompañamiento terapéutico adecuado.
La importancia del apoyo psicológico y social
El estudio reveló que el 64% de los participantes buscó ayuda profesional o espiritual después de su experiencia, y el 78% de ellos consideró útil el apoyo recibido. Sin embargo, muchos mencionaron haber sido malinterpretados o incluso ridiculizados por profesionales de la salud, lo que intensificó su soledad.
Los investigadores subrayan que la validación es esencial para la recuperación. Una reacción comprensiva por parte de familiares, terapeutas o grupos especializados favorece la integración de la experiencia. De hecho, la aceptación del entorno fue uno de los factores que más influyó en la percepción positiva del apoyo.
Por el contrario, el escepticismo o la patologización pueden agravar el malestar. Los autores advierten que muchas personas abandonan la terapia al sentirse juzgadas. Por ello, proponen capacitar a psicólogos y médicos para abordar las ECM desde una perspectiva empática, libre de prejuicios y con bases científicas actualizadas.
Conclusión
Las experiencias cercanas a la muerte son eventos psicológicos y espirituales complejos que pueden transformar profundamente a quienes las viven. La clave para una recuperación saludable está en validar la experiencia, ofrecer acompañamiento empático y fomentar la comprensión científica de este fenómeno.
A medida que la ciencia avanza en el estudio de la conciencia y la mente, comprender los efectos psicológicos de casi morir podría ayudarnos no solo a asistir mejor a los sobrevivientes, sino también a reflexionar sobre el valor y significado de la vida misma.

Cuando agonizaba en el 2021, Jesús vino a verme, me miro, me dormí y a la mañana siguiente estaba completamente sano. Mi vida cambio, comencé a seguir a Jesucristo y comprendí el propósito de Dios en mi vida. Ese es uno de mis testimonios de Dios en mi vida. Hoy soy Capellán.