La ceguera en adultos mayores es un problema que afecta a millones de personas en el mundo. Una de las principales causas es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), que daña la visión central.
Los tratamientos actuales tienen limitaciones y muchas veces no detienen la enfermedad.
Un estudio reciente publicado en Nature Communications descubrió que una proteína llamada apolipoproteína M (ApoM) podría proteger la retina y prevenir la pérdida de visión.
Esta proteína actúa sobre procesos celulares relacionados con el metabolismo de los lípidos, ofreciendo una vía novedosa para proteger la salud ocular.
La investigación abre una nueva ventana de posibilidades al demostrar que ApoM no solo protege las células de la retina, sino que también podría reducir los daños que provocan la pérdida de visión.
Este hallazgo resulta esperanzador porque apunta a una posible terapia en las primeras fases de la enfermedad, cuando todavía se puede conservar la vista.
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¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad?
La degeneración macular asociada a la edad es la principal causa de ceguera en personas mayores de 50 años.
Se caracteriza por la acumulación de depósitos grasos bajo la retina, conocidos como drusas, lo que afecta a las células encargadas de captar la luz. Con el tiempo, esta alteración provoca una pérdida progresiva de la visión central.
Existen dos formas principales de la enfermedad: la DMAE seca y la DMAE húmeda. La forma seca es más común y avanza lentamente, mientras que la húmeda, aunque menos frecuente, es responsable de la mayoría de los casos de pérdida visual severa debido al crecimiento anómalo de vasos sanguíneos.
En ambos casos, la afectación de las células retinianas es irreversible si no se trata a tiempo.
Actualmente, los tratamientos disponibles son limitados. En el caso de la DMAE húmeda, se emplean inyecciones intraoculares de fármacos anti-VEGF, que frenan la formación de nuevos vasos sanguíneos.
Sin embargo, en la forma seca, las opciones son casi inexistentes, y se reducen a suplementos nutricionales que apenas logran retrasar la progresión.
La proteína que protege la retina
Según el estudio de Lee y colaboradores (2025), las personas con DMAE tenían niveles más bajos de apolipoproteína M que las personas sanas. Esta proteína, que circula en la sangre unida a lipoproteínas de alta densidad (HDL), cumple una función esencial en el transporte de lípidos y la protección celular.
La apolipoproteína M tiene la capacidad de unirse a una molécula llamada esfingosina-1-fosfato (S1P), la cual desempeña un papel fundamental en la comunicación entre células.
Este complejo ApoM-S1P favorece la degradación de lípidos acumulados en la retina, evitando que se conviertan en un factor de daño para las células retinianas.
En modelos experimentales con ratones, la administración de plasma rico en ApoM mejoró notablemente la función del epitelio pigmentario retiniano, redujo la acumulación de lípidos y preservó la función visual.
Esto sugiere que aumentar los niveles de esta proteína podría convertirse en una estrategia efectiva para frenar la progresión de la enfermedad.
Cómo actúa la apolipoproteína M
Los investigadores descubrieron que la ApoM ejerce su efecto protector a través de la activación de receptores específicos en las células retinianas, en particular el S1PR3.
Al unirse al complejo ApoM-S1P, este receptor desencadena procesos que favorecen la degradación de lípidos dentro de los lisosomas, estructuras celulares encargadas de reciclar materiales dañinos.
De esta manera, la ApoM no solo ayuda a eliminar el exceso de grasas acumuladas en la retina, sino que también protege a las células de un fenómeno conocido como lipotoxicidad, que ocurre cuando los lípidos dañan las estructuras celulares.
Este hallazgo conecta el metabolismo de las grasas con la salud ocular, un vínculo poco explorado hasta ahora.
Además, se observó que la ausencia de ApoM o de su receptor S1PR3 conduce a una acumulación excesiva de lípidos y a un deterioro acelerado de la retina. Por el contrario, la presencia de esta proteína mantuvo la función de los fotorreceptores y evitó el daño progresivo.
Implicaciones para el futuro de la visión
El hallazgo de la función protectora de la apolipoproteína M abre la puerta al desarrollo de terapias innovadoras contra la ceguera en adultos mayores.
Una posible estrategia sería diseñar tratamientos que eleven los niveles de esta proteína en sangre o que imiten su acción en la retina.
Aunque el estudio fue realizado principalmente en modelos animales y células humanas cultivadas, sus resultados ofrecen una base sólida para futuras investigaciones clínicas.
De confirmarse en pacientes, esta terapia podría complementar o incluso superar los tratamientos actuales, especialmente en la forma seca de la enfermedad.
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Conclusiones
La degeneración macular asociada a la edad sigue siendo la principal causa de ceguera en adultos mayores, pero los avances científicos ofrecen un rayo de esperanza. La apolipoproteína M, al mejorar el metabolismo de los lípidos en la retina, se perfila como una herramienta clave para proteger la visión.
Lee, T. J., Santeford, A., Pitts, K. M.,et al. (2025). Apolipoprotein M attenuates age-related macular degeneration phenotypes via sphingosine-1-phosphate signaling and lysosomal lipid catabolism. Nature Communications. DOI: 10.1038/s41467-025-60830-1
