En los últimos años, la comunidad científica ha incrementado el interés por los efectos que ciertos metales pueden tener en el cerebro humano. Entre ellos, el aluminio ha captado especial atención debido a estudios recientes que han encontrado concentraciones inusuales de este metal en cerebros de personas con diferentes trastornos neurodegenerativos.
Comprender el rol que desempeña el aluminio en el organismo y, particularmente, en el tejido cerebral es un paso fundamental para esclarecer si este metal puede contribuir al desarrollo de enfermedades como el Alzheimer, el autismo y la esclerosis múltiple.
Un estudio publicado en Scientific Reports, compara los niveles de aluminio en el tejido cerebral de individuos sin enfermedades neurodegenerativas con los de pacientes que padecían Alzheimer, esclerosis múltiple y trastorno del espectro autista.
El papel del aluminio en el cerebro
El aluminio es un elemento abundante en la corteza terrestre, presente en el aire, el agua y numerosos productos de uso cotidiano, como utensilios de cocina, envases e incluso medicamentos antiácidos. A pesar de su omnipresencia, no cumple ninguna función biológica esencial en el organismo, y en ciertos contextos puede volverse tóxico.
El cuerpo humano no cuenta con un mecanismo específico para eliminar el aluminio de manera eficiente, por lo que, en algunas circunstancias, este metal puede acumularse en diferentes tejidos, incluido el cerebro.
La neurotoxicidad del aluminio se debe, en parte, a su capacidad para unirse a moléculas como el ATP y los aminoácidos, alterando procesos celulares vitales. Estudios en modelos animales han demostrado que la exposición crónica al aluminio puede provocar daños en neuronas y desregulación en la comunicación celular.
Hallazgos principales del estudio
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Niveles de aluminio en cerebros sin neurodegeneración
En el estudio, se tomaron muestras de cerebro de 20 donantes sin diagnósticos de Alzheimer u otras patologías neurodegenerativas. Tras analizar estas muestras, los investigadores encontraron que más del 80% de ellas presentaban niveles de aluminio inferiores a 1 µg/g de peso seco. Este dato sugiere que, en condiciones normales, la presencia de aluminio en el cerebro es baja y no necesariamente conlleva efectos adversos.
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Comparación con cerebros afectados por Alzheimer
Se observó que las muestras cerebrales de pacientes con Alzheimer, tanto de carácter esporádico como familiar, tenían concentraciones de aluminio significativamente superiores a las registradas en los donantes sin enfermedades neurodegenerativas.
Estos resultados refuerzan la hipótesis de que el aluminio podría desempeñar un papel en la formación de placas amiloides y en la alteración de procesos celulares cruciales en el Alzheimer.
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Hallazgos en casos de autismo
El trastorno del espectro autista es una condición neurodesarrolladora cuyas causas están sujetas a intensa investigación. El estudio registró niveles elevados de aluminio en las muestras cerebrales de personas diagnosticadas con autismo.
Aunque los mecanismos exactos que explicarían la relación entre aluminio y autismo no están del todo claros, este hallazgo ofrece pistas sobre la posible implicación de factores ambientales en la patogénesis del trastorno.
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Concentraciones en esclerosis múltiple
La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmunitaria que afecta a la mielina, la cubierta protectora de las neuronas. En el estudio, los cerebros de pacientes con esta afección también mostraron valores de aluminio más altos que los registrados en el grupo de control.
Aún se desconoce cómo se vincula la acumulación de aluminio con el deterioro de la mielina, pero estos resultados sugieren la importancia de seguir explorando el papel que podría desempeñar el metal en la inflamación y la respuesta inmune del sistema nervioso.
Implicaciones para la salud
Los descubrimientos de niveles elevados de aluminio en cerebros con Alzheimer, autismo y esclerosis múltiple no implican automáticamente que este metal sea la causa directa de estos trastornos.
No obstante, resaltan la necesidad de profundizar en la investigación sobre la relación entre la exposición al aluminio y las alteraciones neurológicas. Diversos factores, como la susceptibilidad genética, el estilo de vida, la dieta y la exposición a otras sustancias tóxicas, podrían contribuir de forma sinérgica al riesgo de desarrollar estas afecciones.
En conclusión
Los hallazgos reportados en el estudio, confirman que el aluminio se acumula en mayor medida en los cerebros de personas con enfermedades como el Alzheimer, el autismo y la esclerosis múltiple, en comparación con individuos sin neurodegeneración aparente.
Aunque aún no se puede establecer una relación causal definitiva, estos resultados subrayan la importancia de investigar con mayor profundidad los posibles efectos del aluminio en la salud humana.
Una mejor comprensión de cómo se comporta este metal en el organismo contribuirá a diseñar estrategias de prevención y tratamiento más eficaces para reducir el impacto de los trastornos neurológicos.
- Exley, C., & Clarkson, E. (2020). Aluminium in human brain tissue from donors without neurodegenerative disease: A comparison with Alzheimer’s disease, multiple sclerosis and autism. Scientific Reports. DOI: 10.1038/s41598-020-64734-6

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