Proteger nuestra piel del sol siempre ha sido un desafío de salud y bienestar. Los protectores solares comerciales cumplen esta función, pero muchos contienen químicos que dañan los océanos. Corales y ecosistemas marinos están sufriendo consecuencias graves debido al uso masivo de estos productos.
Frente a este problema, un grupo de científicos de la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU) en Singapur desarrolló una alternativa sorprendente. Se trata de un protector solar natural creado a partir de polen de camelia. Este bloqueador solar sin químicos protege la piel y respeta la vida marina.
El descubrimiento no solo abre nuevas posibilidades en el cuidado personal, sino que también plantea un modelo sostenible. Así, la naturaleza inspira soluciones que cuidan simultáneamente al ser humano y al planeta, sin comprometer la eficacia contra los rayos ultravioletas.
El problema de los protectores solares químicos
Millones de toneladas de protector solar llegan al mar cada año. Se calcula que entre 6,000 y 14,000 toneladas ingresan al océano debido a baños recreativos y aguas residuales. Estos compuestos químicos se acumulan y provocan el blanqueamiento y muerte de los corales.
Sustancias como la oxibenzona y el octocrileno, comunes en muchos filtros solares, han demostrado causar deformaciones en larvas de coral y alterar su equilibrio biológico. Incluso en concentraciones bajas, generan estrés y pérdida de las algas simbióticas que les dan vida.
Al mismo tiempo, aunque algunos productos se promocionan como “seguros para arrecifes”, muchas veces siguen conteniendo químicos dañinos. Esto demuestra la necesidad urgente de alternativas realmente seguras y sostenibles.
El poder protector del polen
El polen de las plantas posee una capa externa llamada esporopolenina. Esta sustancia natural es extremadamente resistente y actúa como un escudo frente a radiación ultravioleta, calor y contaminantes. Ha sido encontrada intacta en fósiles de millones de años.
Los científicos de NTU procesaron polen de camelia y girasol para transformarlo en un microgel. Este gel transparente se puede aplicar sobre la piel como un recubrimiento ultrafino, invisible a simple vista, pero con gran capacidad de absorción de rayos UV.
En pruebas de laboratorio, este microgel bloqueó la radiación UVA y UVB, redujo la formación de radicales libres y evitó daños en células de piel humana. Además, logró un factor de protección solar (SPF) cercano a 30, comparable con los protectores solares convencionales.
Beneficios comprobados en piel y medio ambiente
Las pruebas en animales demostraron que el protector solar natural de polen previno el adelgazamiento de la epidermis, mantuvo el colágeno intacto y redujo la inflamación causada por los rayos UV. De este modo, la piel se mantuvo saludable incluso bajo radiación intensa.
En paralelo, los experimentos con corales ofrecieron resultados alentadores. Mientras los protectores solares químicos provocaron blanqueamiento en pocos días, los corales expuestos al polen de camelia permanecieron saludables durante 60 días, sin signos de daño.
Otro hallazgo notable fue su capacidad de mantener la piel más fresca. En pruebas con luz solar simulada, la temperatura de la piel tratada con microgel de camelia se mantuvo hasta cinco grados más baja que con protectores convencionales.
Un avance hacia la sostenibilidad
Este bloqueador solar sin químicos no solo es eficaz, sino también sostenible. Su producción se basa en procesos acuosos, sin solventes tóxicos ni altas temperaturas, reduciendo el impacto ambiental en la fabricación.
Además, el polen de camelia es abundante y renovable, lo que lo convierte en un recurso ideal para la producción a gran escala. Su uso puede transformar residuos florales en un recurso valioso, fomentando la economía circular y reduciendo desperdicios.
La innovación publicada en Advanced Functional Materials marca un hito en la cosmética ecológica. Representa un protector solar natural que protege tanto a las personas como a los ecosistemas marinos.
Las lámparas UV usadas en la manicura pueden dañar el ADN y provocar cáncer de piel.
Conclusión
El desarrollo de un protector solar natural hecho con polen de camelia es un ejemplo de cómo la ciencia puede aprender de la naturaleza. Este bloqueador solar sin químicos demuestra que es posible unir eficacia, seguridad y sostenibilidad.
Más allá de cuidar nuestra piel del sol, esta innovación abre la puerta a un futuro en el que los productos de cuidado personal sean aliados de la salud del planeta. Un paso esperanzador hacia la protección integral de la vida en la Tierra.
Yang, C., Ferhan, A. R., Yang, H., Chung, N., Ibrahim, M. S., Choe, Y. H., Deng, J., Lee, J. R., & Cho, N. J. (2025). Nature’s Guard: UV Filter from Pollen. Advanced Functional Materials. DOI: 10.1002/adfm.202516936
