En mayo de 2023, un equipo de cirujanos del NYU Langone Health realizó el primer trasplante completo de ojo humano junto con un trasplante facial parcial, marcando un hito en la medicina reconstructiva.
Aaron James, un paciente que sufrió una grave lesión eléctrica en 2021, fue el receptor de este innovador procedimiento. Aunque la restauración completa de la visión aún no ha sido posible, el trasplante fue un avance significativo hacia futuras soluciones en la cirugía ocular y de trasplantes.
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Procedimiento quirúrgico y avances tecnológicos
El trasplante combinó un enfoque novedoso para integrar el ojo donado junto con las estructuras orbitarias y los tejidos faciales circundantes. Utilizando tecnología de planificación quirúrgica en 3D y dispositivos personalizados, los cirujanos lograron una alineación precisa de los injertos.
Además, inyectaron células madre derivadas de la médula ósea del donante en el nervio óptico del receptor, con la esperanza de regenerar el tejido nervioso dañado y restaurar la visión a largo plazo.
Desafíos superados
Uno de los mayores desafíos en el trasplante ocular es la reconexión del nervio óptico, que conecta el ojo con el cerebro. En este caso, aunque el ojo trasplantado mostró viabilidad con buen flujo sanguíneo y respuesta de la retina a la luz,
James aún no ha recuperado la percepción visual. Sin embargo, la retina mostró señales de respuesta en los estudios de electroretinografía (ERG), lo que indica que algunos fotoreceptores están funcionales.
El futuro de la medicina oftalmológica
El éxito de este procedimiento, aunque limitado en cuanto a la restauración de la visión, abre nuevas posibilidades para futuros trasplantes oculares.
La combinación de terapias regenerativas, como el uso de células madre y técnicas avanzadas de microcirugía, podrían permitir en el futuro que los pacientes recuperen la visión.
Además, este procedimiento sienta las bases para futuros desarrollos en la oftalmología reconstructiva y los trasplantes faciales.
Recuperación y progreso del paciente
Un año después de la operación, Aaron James ha experimentado mejoras en su calidad de vida. Aunque no ha recuperado la vista, ha logrado recuperar el sentido del olfato y ha mejorado su capacidad para realizar actividades cotidianas.
Su ojo trasplantado ha mantenido una presión ocular normal, lo que indica una buena función del cuerpo ciliar, y no ha mostrado signos de rechazo inmunológico.
El primer trasplante de ojo humano representa un paso crucial hacia la superación de los desafíos en la cirugía de trasplantes oculares. A pesar de que la restauración de la visión aún no es una realidad, este logro marca el inicio de una nueva era en la medicina oftalmológica y trasplantes reconstructivos.
