La infidelidad es un fenómeno que ha sido estudiado ampliamente en la psicología y las ciencias sociales. Con el tiempo, las diferencias en el comportamiento infiel entre varones y mujeres han sido objeto de intensos debates y estudios.
A lo largo de las últimas décadas, los investigadores han tratado de determinar si existe una diferencia significativa entre hombres y mujeres en cuanto a su propensión a ser infieles.
Para responder a la pregunta de quiénes son más infieles, es esencial considerar las tendencias actuales y explorar los factores que influyen en este comportamiento.
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Patrones generales de infidelidad
Los estudios recientes indican que los varones tradicionalmente han mostrado una mayor tendencia a la infidelidad en comparación con las mujeres. Sin embargo, esta brecha de género ha comenzado a cerrarse en las últimas décadas.
Según un análisis de datos del General Social Survey (GSS) en los Estados Unidos, alrededor del 20% de los hombres y el 16% de las mujeres han admitido haber sido infieles en algún momento de sus vidas.
Esta tendencia se ha mantenido relativamente constante a lo largo del tiempo, aunque la brecha de género en la infidelidad se ha ido cerrando, especialmente en generaciones más jóvenes.
Este cambio puede estar influenciado por un mayor acceso de las mujeres al trabajo y la independencia económica, así como por un cambio en las normas sociales que permiten una mayor libertad sexual para las mujeres.
Explicaciones biológicas y evolutivas
Desde la biología evolutiva, se ha argumentado que los hombres pueden estar biológicamente predispuestos a buscar múltiples parejas sexuales como una estrategia para maximizar su éxito reproductivo.
Este comportamiento podría explicarse por la teoría de la inversión parental, que sugiere que los hombres, al no estar limitados por la capacidad de gestar, buscan propagar sus genes a través de múltiples parejas.
Las mujeres, por otro lado, tienden a ser más selectivas en la elección de pareja, buscando calidad sobre cantidad, ya que su inversión en cada hijo es mayor en términos de tiempo y recursos.
Además, estudios recientes han explorado la influencia de los rasgos de la Tétrada Oscura de la personalidad (narcisismo, psicopatía, maquiavelismo y sadismo) en la infidelidad.
Un estudio encontró que la psicopatía es un predictor significativo tanto de la infidelidad física como emocional, mientras que el narcisismo se relaciona más con la infidelidad emocional.
Curiosamente, el estudio también reveló que las mujeres tienen una mayor tendencia a perpetrar infidelidad maliciosa, motivada por la venganza.
Factores psicológicos y socioculturales
Además de las explicaciones biológicas, la infidelidad también puede ser entendida desde una perspectiva sociocultural y psicológica. La cultura y los roles de género influyen significativamente en cómo se percibe y se experimenta la infidelidad.
En muchas sociedades, la infidelidad masculina ha sido socialmente más aceptada, mientras que la infidelidad femenina ha sido más estigmatizada. Esto podría explicar en parte las tasas más bajas de infidelidad reportadas por mujeres en estudios anteriores.
Los factores psicológicos también juegan un papel crucial. Las mujeres, por ejemplo, son más propensas a buscar una conexión emocional cuando son infieles, mientras que los hombres pueden estar más motivados por la búsqueda de novedad sexual.
Según estudios, las mujeres que son infieles a menudo lo hacen debido a una insatisfacción emocional en sus relaciones actuales, mientras que los hombres tienden a buscar relaciones extramaritales por la oportunidad de diversidad sexual sin comprometer su relación principal.
Adicionalmente, los rasgos oscuros de la personalidad parecen tener un papel importante en la predisposición a la infidelidad. Las personas con altos niveles de psicopatía y narcisismo son más propensas a engañar a sus parejas, motivadas por la búsqueda de sensaciones fuertes y la baja empatía hacia los demás.
¿Quiénes son más infieles, varones o mujeres?
A la luz de la evidencia reciente, parece que los varones siguen siendo más propensos a la infidelidad que las mujeres, aunque la diferencia se ha estrechado en las últimas décadas. Sin embargo, la infidelidad no es un fenómeno homogéneo y las motivaciones pueden diferir significativamente entre hombres y mujeres.
Algunos estudios recientes sugieren que las mujeres podrían ser igualmente, o incluso más, propensas a ser infieles que los hombres, no necesariamente debido a una falta de satisfacción emocional, sino más bien a una necesidad de variedad sexual.
Investigaciones como las realizadas por la psicóloga Meredith Chivers revelan que las mujeres pueden aburrirse más fácilmente en relaciones monógamas y, en consecuencia, buscan nuevas experiencias sexuales. Además, se ha encontrado que las mujeres poseen libidos tan fuertes como las de los hombres, pero con un mayor deseo de diversidad sexual.
No obstante, las razones subyacentes de la infidelidad siguen variando entre géneros. Mientras que los varones a menudo buscan la infidelidad para obtener variedad sexual, las mujeres tienden a ser infieles por razones más complejas, que pueden incluir tanto la insatisfacción emocional como la búsqueda de nuevas experiencias que reaviven su deseo sexual dentro o fuera de la relación actual.

un buen artículo apoyado en la evidencia y con respaldo científico, la brecha generacional se igualo ….a esperar con el tiempo como se será esa tendencia …