Los plásticos han transformado la vida moderna, pero también han dejado una huella preocupante en el planeta. Cada año se producen más de 400 millones de toneladas, contaminando mares, ríos y suelos.
Aunque ha facilitado la vida moderna, también ha dejado un rastro preocupante: afecta no solo al planeta, sino también a nuestra salud.
Recientemente, los científicos descubrieron que diminutas partículas llamadas microplásticos no solo aparecen en la sangre o la placenta, sino también en los huesos. Este hallazgo cambia lo que sabíamos sobre hasta dónde llegan estas diminutas partículas, atravesando barreras biológicas consideradas resistentes.
Un estudio publicado en Osteoporosis International advierte que los microplásticos en los huesos pueden alterar su metabolismo, debilitarlos y aumentar el riesgo de fracturas. Este descubrimiento nos obliga a pensar en el impacto invisible de nuestra dependencia del plástico.
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Microplásticos en el organismo humano
Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros, que se desprenden de objetos cotidianos como ropa, envases o muebles.
Pueden inhalarse, ingerirse o incluso entrar en contacto con la piel, acumulándose poco a poco en el cuerpo sin que nos demos cuenta.
Una vez dentro del organismo, estas partículas circulan por la sangre y se depositan en órganos vitales. Investigaciones anteriores ya habían confirmado su presencia en la placenta, la leche materna y el cerebro. Ahora, los científicos han encontrado pruebas de su llegada a los huesos.
Según el artículo, los microplásticos pueden penetrar en la médula ósea. Allí alteran procesos celulares fundamentales que mantienen la salud y fortaleza de los huesos.
Efectos sobre la salud ósea
El tejido óseo no es estático, se renueva constantemente gracias al equilibrio entre osteoclastos y osteoblastos. Los osteoclastos degradan el hueso viejo y los osteoblastos generan tejido nuevo. Esa dinámica garantiza su resistencia y flexibilidad.
Los microplásticos parecen alterar en este equilibrio natural. Estudios en laboratorio muestran que promueven la formación excesiva de osteoclastos, lo que acelera la degradación ósea, además, dañan a las células encargadas de regenerarlo.
También, las partículas plásticas inducen inflamación y envejecimiento celular prematuro, comprometiendo la capacidad de regeneración del tejido óseo. Esto se traduce en mayor fragilidad y predisposición a fracturas.
Riesgo de fracturas y enfermedades asociadas
El hallazgo de microplásticos en los huesos adquiere especial relevancia en un contexto de aumento global de la osteoporosis. Según la Fundación Internacional de Osteoporosis, se espera que las fracturas relacionadas con esta enfermedad aumenten un 32 % para 2050.
Si los microplásticos contribuyen a debilitar la estructura ósea, podrían convertirse en un factor ambiental adicional que eleve el riesgo de fracturas. Este riesgo se suma al envejecimiento natural y a los estilos de vida poco saludables.
De confirmarse en estudios clínicos, este fenómeno explicaría parte del aumento en la prevalencia de fracturas y podría abrir la puerta a nuevas estrategias preventivas basadas en la reducción de la exposición al plástico.
Investigación en curso
Los científicos ya están investigando cómo los microplásticos afectan a los huesos en modelos animales. En ratones, se ha observado interrupción del crecimiento esquelético, deformidades óseas y debilitamiento estructural tras exposición a partículas plásticas.
Oliveira, investigador de la Universidad Estatal de Campinas en Brasil, advierte que estos resultados preliminares no deben subestimarse. La acumulación de microplásticos en la médula ósea podría convertirse en una amenaza silenciosa para la salud pública.
Los próximos estudios buscarán comprobar si los microplásticos reducen la resistencia de huesos largos como el fémur, clave para la movilidad. De ser así, estaríamos frente a un nuevo desafío de salud pública con consecuencias significativas.
Muy preocupante: hallan microplásticos en fluidos reproductivos de hombres y mujeres.
Conclusión
El hallazgo de microplásticos en los huesos es un llamado de atención sobre los efectos invisibles de la contaminación plástica. Más allá de los océanos o la fauna marina, estas partículas están penetrando en los tejidos más profundos del cuerpo humano.
De acuerdo al estudio publicado en Osteoporosis International, los microplásticos en los huesos pueden alterar el metabolismo óseo y aumentar el riesgo de fracturas. La ciencia sigue investigando, pero reducir nuestro uso de plásticos es una medida que todos podemos adoptar.
Pelepenko, L.E., de Oliveira, M.C., Masaro, D.A. et al. (2025). Effects of microplastics on the bones: a comprehensive review. Osteoporos Int. DOI: 10.1007/s00198-025-07580-4
