El cuerpo humano continúa sorprendiendo a la ciencia, incluso en pleno siglo XXI. Aunque la anatomía ha sido explorada durante siglos, recientes avances en técnicas de imagen han revelado un hallazgo inesperado: un posible nuevo órgano oculto en la garganta.
Este descubrimiento fue realizado por investigadores Neerlandeses, quienes, utilizando imágenes de alta resolución, identificaron una estructura salival previamente no descrita. Localizada en la nasofaringe, cerca del torus tubarius, se trataría de un conjunto de glándulas con funciones relevantes para la lubricación y la deglución.
El hallazgo, publicado en la revista Radiotherapy and Oncology, no solo añade un nuevo elemento a la anatomía humana, sino que también abre una ventana hacia la mejora de los tratamientos médicos, especialmente en pacientes con cáncer de cabeza y cuello sometidos a radioterapia.
Descubren nuevo órgano en la garganta
Durante años, los manuales de anatomía señalaban que el ser humano tenía tres pares principales de glándulas salivales: parótidas, submandibulares y sublinguales, además de cientos de glándulas menores distribuidas en la cavidad oral y la faringe. Sin embargo, un estudio con tomografía por emisión de positrones (PET/CT) marcó un cambio radical en esta visión.
Según el artículo publicado en Radiotherapy and Oncology, los investigadores observaron una región bilateral en la parte posterior de la garganta que captaba de manera intensa el radiotrazador específico para tejido salival. Esta zona, hasta entonces ignorada, presentaba características muy similares a las de las glándulas mayores conocidas.
Para confirmar su naturaleza, el equipo realizó análisis en cadáveres humanos. Allí se identificaron estructuras glandulares de unos 4 centímetros de longitud, compuestas mayoritariamente por tejido mucoso y con múltiples conductos de drenaje. Por su localización, los científicos propusieron llamarlas “glándulas tubarias”.
Características anatómicas y fisiológicas
Las glándulas tubarias se ubican en la nasofaringe, recubriendo principalmente el torus tubarius, una prominencia cartilaginosa que rodea la entrada de la trompa de Eustaquio. Al analizarlas histológicamente, se confirmó que contienen acinos mucosos, responsables de la producción de secreciones lubricantes.
A diferencia de otras glándulas salivales, las tubarias no mostraron actividad amilasa significativa, lo que indica una función centrada más en la lubricación que en la digestión. Su estructura tridimensional fue reconstruida digitalmente, revelando un entramado de conductos que desembocan en la pared faríngea.
Aunque se requiere más investigación, los científicos plantean que su papel fisiológico principal sería mantener húmedas y lubricadas las regiones nasofaríngea y orofaríngea, facilitando la deglución y posiblemente participando en la protección contra infecciones locales.
Nuevo órgano en la garganta y radioterapia
El hallazgo cobra una relevancia especial en pacientes con cáncer de cabeza y cuello. La radioterapia, uno de los tratamientos más utilizados, suele dañar las glándulas salivales cercanas, provocando efectos secundarios como sequedad bucal crónica (xerostomía) y dificultad para tragar (disfagia).
En el estudio se analizó a más de 700 pacientes tratados con radioterapia. Los investigadores encontraron que cuando la zona donde se encuentran las glándulas tubarias recibía dosis elevadas de radiación, aumentaba significativamente el riesgo de xerostomía y disfagia severa, afectando la calidad de vida de los pacientes incluso dos años después del tratamiento.
Este vínculo sugiere que proteger estas glándulas durante la planificación de la radioterapia podría reducir complicaciones y mejorar el bienestar de los pacientes.
¿Un verdadero órgano nuevo?
El descubrimiento generó debate en la comunidad científica. Algunos especialistas argumentan que las glándulas tubarias podrían ser consideradas un cuarto par de glándulas salivales mayores, dada su tamaño y función. Otros sostienen que se trataría más bien de un conglomerado de glándulas menores previamente inadvertido.
Según el estudio, cumplen con las características definitorias de un órgano: poseen más de un tipo de tejido, una estructura definida y una función específica. Sin embargo, su clasificación definitiva requerirá consenso científico y nuevas investigaciones.
Creíamos conocer todo el cuerpo humano, pero descubren un nuevo órgano jamás identificado.
Conclusión
El descubrimiento de las glándulas tubarias demuestra que aún quedan secretos en la anatomía humana por descubrir. Este nuevo órgano oculto en la garganta no solo amplía nuestro conocimiento del cuerpo, sino que podría transformar la forma en que se aplican ciertos tratamientos médicos, especialmente en oncología.
Más allá de la polémica sobre si debe clasificarse como un “nuevo órgano”, lo cierto es que su existencia es innegable y clínicamente relevante. Protegerlas en terapias como la radioterapia podría mejorar la calidad de vida de miles de pacientes en todo el mundo.
- Valstar, M. H., de Bakker, B. S., et al. (2021). The tubarial salivary glands: A potential new organ at risk for radiotherapy. Radiotherapy and Oncology. DOI: 10.1016/j.radonc.2020.09.034

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