Primeros auxilios ante un ataque de pánico o ansiedad.

Los ataques de pánico son oleadas repentinas e intensas de miedo, pánico o ansiedad. Son abrumadores y sus síntomas pueden ser tanto físicos como emocionales.

Los síntomas durante un ataque de pánico, son: latidos fuertes del corazón, sudor, escalofríos, temblores, dificultad para respirar, debilidad o mareos, hormigueo o entumecimiento de las manos, dolor de estómago o nauseas.

Algunas personas llegan a sentir dolor en el pecho y una sensación de desapego de la realidad, que les hace pensar que están teniendo un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular.

¿Qué causa el ataque de pánico?

A veces, el trastorno de pánico podría ser hereditario, pero nadie sabe con seguridad por qué algunos miembros de una familia lo tienen y otros no. 

Los investigadores han descubierto que varias partes del cerebro y ciertos procesos biológicos que pueden desempeñar un papel fundamental en el temor y la ansiedad. 

Algunos investigadores consideran que los ataques de pánico son como una “falsa alarma” en la que los instintos normales de sobrevivencia están activos con mucha frecuencia o fuerza, o una combinación de las dos. 

Los investigadores están estudiando cómo interactuar el cerebro y el cuerpo en las personas con trastorno de pánico, para así desarrollar tratamientos más especializados. 

Cómo superar un ataque de pánico.

Una vez que comience los ataques de pánico o ansiedad es difícil pararlo, pero sí hay cosas que podemos hacer para llevarlo lo mejor posible sin recurrir necesariamente a servicios de urgencia.

Entonces, ¿Qué herramientas están a nuestro alcance cuando sentimos que la ansiedad empieza a elevarse y se desencadena un ataque de pánico?

1. Un recurso básico es intentar controlar la respiración. Para frenar la respiración superficial y agitada característica de la ansiedad aguda, debes coger aire por la nariz de forma profunda sintiendo cómo llega el aire a los pulmones e hincha nuestro vientre. Después, suéltalo muy lentamente por la boca.

2. Una ayuda decisiva radica en tener clara la idea de que el pico de ansiedad es algo temporal, que pasará sin provocarte ningún daño posterior ni riesgo para tu bienestar ni par tu vida.

3. Es muy útil buscar un sitio tranquilo y sin apenas estímulos donde poder superar esa “crisis”, colocándote en una posición cómoda.

4. Si los ataques de pánico son reiterados, te será un buen apoyo que te acompañe una persona de confianza, que sepa lo que te pasa para que permanezca contigo durante esos momentos. Esa presencia en sí misma tranquiliza y genera seguridad.

5. Si conoces alguna técnica de relajación es momento de ponerla en práctica. La visualización de imágenes con connotaciones positivas puede ser útil.

Por ejemplo, intentar pensar en algún lugar que nos transmita paz y seguridad. Suele ser una buena idea rescatar recuerdos de algún lugar donde hayas estado a gusto y feliz.

Si eres el acompañante de la persona que está teniendo un ataque de ansiedad o te encuentras que alguien que lo está sufriendo, también le puedes ayudar:

1. Explica que lo que le está pasando es un ataque de ansiedad y que le pasará en un instante. Los ataques de pánico pueden durar entre 5 y 30 minutos.

2. Intenta mantener la calma y transmitirla tranquilidad, ya que eso la ayudará a sentirse más segura. Modular el volumen, el ritmo y el tono de la voz resulta una estrategia muy eficaz.

3. Escucha, sin interrupciones, argumentaciones, juicios ni pérdidas de paciencia.

4. Anima a que se siente y que a que se coloque en una postura cómoda.

5. Muéstrate cercano, pero no agobies. El que experimenta pánico, necesita sentirse acompañado, pero a la vez sentir que tiene su espacio.

6. Recuerda suavemente, con voz pausada y calma, que intente modular la respiración y explícale cómo debe hacerlo.

7. Pregúntale qué necesita. Normalmente después de sufrir un ataque de pánico la persona está muy cansada. Ofrécete a traerle un vaso de agua o algo para comer.


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Cuándo consultar al médico

Si tienes síntomas de ataque de pánico, busca ayuda médica lo más rápido posible. Si bien los ataques de pánico son sumamente incómodos, no son peligrosos. Sin embargo, son difíciles de controlar por cuenta propia y pueden empeorar si no se tratan.

La investigación demuestra que el tratamiento más exitoso para el trastorno de pánico es una combinación de medicamentos antidepresivos y terapia cognitivo conducta (conocido también por sus siglas TCC, o CBT, por sus siglas en inglés).

Muchos médicos recomiendan la TCC como el tratamiento inicial, con la adición de medicamentos si fuera necesario para que el paciente esté lo suficientemente cómodo para participar en la TCC.

Referencias:
1. Mayo Clinic Staff. (2022). Panic attacks and panic disorder.
2. Instituto de Rehabilitación Funcional La Salle 2021.
3. Panic disorder: When fear overwhelms. (2022).
4. Susman J, et al. (2005). The role of high-potency benzodiazepines in the treatment of panic disorder.

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